Cuando los niños tienen problemas de lenguaje

      por la docente  Viviana Silvia González

Hay multiplicidad de factores que llevan al éxito o al fracaso en el desarrollo de las capacidades para leer y escribir, las cuales son relevantes porque permiten la interacción y comunicación con los otros.

La vinculación con el lenguaje comienza antes de haber nacido. Aún en la panza percibe  las voces familiares que lo introducirán en el mundo de la palabra.

Los primeros años de vida son fundamentales en la adquisición de esas competencias básicas, principalmente las competencias lingüísticas, que le asegurarán poder desempeñarse libremente en el medio social y escolar y la construcción de su personalidad. El lenguaje y la comunicación son vitales en todos los seres humanos.

Es por eso que nos detenemos a pensar en las problemáticas relacionadas con la dificultad para adquirir o usar el lenguaje, en lo que se denomina Trastornos en el desarrollo del lenguaje.

Los problemas del lenguaje se caracterizan por la dificultad para adquirir o usar el lenguaje hablado o leído. Cuando el nivel de desarrollo del habla queda por debajo del de otros niños de la misma edad, los niños encuentran obstáculos en sus relaciones sociales.

Las causas son muchas, y pueden tener que ver con algún grado de deficiencia auditiva, al no poder oír lo suficiente para adquirir palabras y sonidos de su lengua. En otros casos tienen que ver con un retraso en la maduración de los componentes físicos comprometidos en el lenguaje. Pero también sabemos que el contexto socio-familiar facilita (o no) la adquisición del mismo. En entornos familiares armoniosos, de cuidado y afecto, se favorecerá un desarrollo normal del lenguaje.

Un niño presenta dificultad cuando:

- No comprende el significado de las palabras que escucha, por lo que sus respuestas no son adecuadas.

-No posee un vocabulario amplio para poder expresarse adecuada y libremente.

-No logra ordenar sus ideas, y las expresa en desorden, no dando lugar a la comprensión por parte del otro que lo escucha.

-Presenta dificultad al articular los sonidos, palabras, frases y oraciones.

El hecho de que un niño de cuatro o cinco años no hable lo suficientemente bien como para hacerse entender con facilidad, debería llamarnos la atención como para inducirnos a consultar con un especialista, a fin de poder detectar las causas y actuar adecuadamente para solucionar el problema.

Muchas veces tratamos de obligar a los niños a hablar antes de tiempo o, por el contrario, minimizamos la situación diciendo: “ya va a hablar”. En este, como en otros casos, tenemos que tener presente que todo intento de corrección o de apoyo debe hacerse atendiendo al origen del problema.

Los padres juegan un papel muy importante para favorecer o no el desarrollo del lenguaje de sus hijos. En una familia que cree un espacio de comunicación y escucha fluida y armoniosa, donde contar lo que les pasa sea placentero, donde haya momentos de espera para saber escucharse, será grato utilizar el lenguaje para relacionarse. En ambientes de maltrato, indiferencia, violencia, para el niño/a será mejor no hablar.

Por otro lado, cuando ya es observable un problema, es importante la actitud de los padres, para que sean colaboradores activos en los tratamientos que deben seguir los niños que presentan trastornos del lenguaje.

Con paciencia y acompañamiento, será totalmente reversible la situación, permitiéndoles a los pequeños recurrir al lenguaje para enriquecer las interacciones comunicativas con sus pares y con los adultos, y acceder también a aprendizajes que le servirán para desenvolverse en la vida.