Sandra H., Un caso clínico

    por la  Dra. Cecilia Blay - Especialista en Obesidad

Hay personas que comen poco y aun así engordan. Encontramos en este grupo de gente un alto porcentaje de personas con malas conductas alimentarias (se alimentan una vez por día), con la elección habitual de malos alimentos (consumen alimentos procesados, refinados, no frescos, hipercalóricos y azucarados, en poca cantidad pero en forma casi continua), y, finalmente, hay también un pequeño porcentaje que tiene problemas orgánicos asociado a estos malos hábitos (hipotiroidismo, diabetes, etc.).

Presentamos un caso ilustrativo del tipo de personas con malas conductas alimentarias: Sandra H. De 42 años, 87 kilos de peso, 1,62 m de estatura, separada, tres hijos, docente, miembro de la cooperadora de la escuela; es una mujer en permanente actividad, aunque no practica ejercicios físicos.

No tiene horarios para comer, en forma habitual saltea las comidas principales, generalmente desayuna sólo mate con azúcar y luego, durante la mañana, café con galletitas, almuerza apurada o no almuerza, y cena tarde o se saltea la cena. Durante la tarde toma mate y picotea cosas dulces. Cuando tiene algún problema, se descontrola con los alimentos, como así también durante los fines de semana, vacaciones, encuentros sociales, etc.

Es una persona de carácter nervioso, inquieto, está siempre apurada, no duerme bien, y cada tanto se siente con angustia y depresión.

Sandra vive en permanente lucha contra el sobrepeso. Es habitual que todos los años inicie una dieta en primavera y la mantenga hasta las fiestas o, en el mejor de los casos, hasta el fin del verano. Durante el invierno recupera o incluso sobrepasa el peso anterior. Cada año necesita de dietas más estrictas para poder bajar de peso y, en los últimos años, ha recurrido a medicación para adelgazar. Cada vez hace mas esfuerzos para perder peso y últimamente no logra engancharse más de dos o tres días en las dietas que intenta.

Este caso clínico ejemplifica la situación sumamente común de mujeres que, sin padecer una enfermedad específica, no logran controlar su peso y se someten a diversas dietas y tratamientos, que suelen fracasar por no considerar las múltiples causas que causan este problema.

Analizando el caso de esta paciente vemos que el motivo de tantos fracasos es el intento de controlar el sobrepeso basándose en dietas que no son más que un paréntesis en la manera habitual de alimentarse, para luego retornar a la modalidad anterior, por lo que decimos: “a iguales causas, iguales consecuencias”.

Para lograr un resultado exitoso y duradero es necesario encarar un cambio permanente en la manera de alimentarse.

Con el objetivo de dar una solución integral al problema de esta paciente, se le indicó: una dieta diseñada para ella, con alto contenido en fibras y con un balance adecuado entre los nutrientes de los alimentos, dándole toda la información necesaria para que pueda aprender a comer de una manera que le permita bajar de peso y luego poder mantenerse sin esfuerzo, actividad física de 15 minutos diarios, y se la incluyó en un programa de reeducación alimentaria.

Sandra notó una rápida y marcada mejoría de sus malestares físicos.

El descenso de peso fue gradual, con algunas recaídas que retardaron el tratamiento, pero se logró el alta a los siete meses, con 66 kilos de peso, continuando desde ese momento con un plan de mantenimiento personal combinado con ejercicios personalizados.