¿Siente culpa al comer?
Respuestas a las preguntas más frecuentes 
sobre
el “comer emocional”

            por Dieta Club Devoto (Dr. Alberto Cormillot)

¿Al comer se ponen en juego las emociones? Sí. En el acto de comer es muy frecuente poner en juego manifestaciones emocionales tales como placer vs malestar.

¿Es normal sentir culpa luego de haber comido en exceso?

A pesar de que suele ser más frecuente en personas que acostumbran a comer compulsivamente, también se observa en otras que no sufren de ningún trastorno alimenticio. ¿Quién no ha sentido remordimiento, en mayor o mejor intensidad, luego de comerse una porción de torta, por pensar que traspasó la barrera de los permitidos del día?

¿Qué provoca ese malestar? En algunas personas la necesidad perfeccionista de controlar todo, la baja tolerancia a la frustración o la falsa creencia de que por haber ingerido algo fuera de una alimentación planificada se tiró todo por la borda. En estos casos, al esforzarse y ponerse límites para no caer en la tentación, la persona tiene mayores deseos de comer, aumentando el riesgo del atracón y el posterior sentimiento de culpa.

¿Es un sentimiento justificado? Claro que no. Aprender un hábito de alimentación nuevo requiere de cambios lentos y progresivos. Por otra parte, la persona rígida que pretende nunca salirse de lo previsto está negando por un lado su necesidad de darse gustos y, por otro, que errar es humano y las tentaciones efectivamente existen. En otros casos, la persona puede creer equivocadamente que se sobrepasó de algún límite cuando en realidad no es así. Por eso es tan efectivo llevar un Registro de Comidas donde anotar a diario todo lo que ha comido, luego revisarlo y así saber si hubo excesos y de qué tipo. Quien descubra que comió de más podrá elaborar alguna estrategia para evitarlo la próxima vez (por ejemplo: si tiene más hambre a la tarde podría incluir una colación extra). Además, en lugar de la culpa siempre es más constructivo buscar alternativas posibles para enfrentar la situación o la emoción que desemboca en un comer excesivo.

¿Es normal comer por insatisfacción? Las personas que no pueden controlar el apetito o las ganas de comer suelen tener necesidades insatisfechas en otros ámbitos. Según los expertos, algunas personas que no pueden disfrutar con el sexo opuesto, por ejemplo, intentan suplantar inconscientemente esa necesidad con la gratificación de comer. Sería algo así como “llenar un vacío” que existe en otras áreas... con comida. En cualquier caso por supuesto que no es una respuesta saludable. Por eso es tan importante acompañar un programa de adelgazamiento con espacios en los que este tipo de problemáticas sean analizadas, tales como los grupos de autoayuda, por ejemplo.

¿Qué se puede hacer en esos casos? En primer lugar es importante preguntarse “qué cosas deseo hacer y no hago?”. Escribir una lista de acciones postergadas suele ser de ayuda.

Conocer el origen de la insatisfacción puede ser el primer paso para firmar la paz con la comida, eliminar la culpa y poner en marcha acciones positivas que ayuden a concretar los sueños.