El enfermo de Parkinson
y su familia

        Por la  Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurovegetativo progresivo que se caracteriza por sus signos motores, dentro de los cuales se incluye el temblor de reposo, la rigidez y la inestabilidad postural.

Se presenta con mayor frecuencia en los adultos mayores y por lo general sin un antecedente familiar. Su causa es aún desconocida, y se diagnostica clínicamente.

El tratamiento de la enfermedad de Parkinson está enfocado a la reducción de los síntomas motores con la terapia farmacológica.

Además del tratamiento neurológico, es importante la consulta psiquiátrica y psicológica, ya que pueden aparecer ciertas alteraciones, tales como la depresión, la ansiedad, la psicosis y la demencia.

En ocasiones, los trastornos de la conducta suelen causar más discapacidad que los síntomas motores, y pueden complicar el curso de la enfermedad.

La depresión es difícil de reconocer, porque puede presentarse con menos tristeza, pero con más ansiedad, pesimismo y concentración disminuida.

Los trastornos de ansiedad se producen casi en el 40% de los casos. Los más frecuentes son el pánico, la ansiedad generalizada y la fobia social.

La psicosis puede presentarse como parte de un delirio.

El riesgo de demencia se correlaciona con la edad avanzada, las alucinaciones y la mayor gravedad de la enfermedad motora.

En todos los casos se requiere además del tratamiento, además del tratamiento individual para el paciente, un tratamiento psicológico familiar. La enfermedad la padece el paciente, y la sufre la familia.

¿Cómo se convive con un familiar con esta enfermedad? ¿Cómo la tratamos? ¿Quién lo cuida?

Éstas y otras tantas preguntas quedarán sin respuesta si no se busca la ayuda adecuada.