Pensando en empezar el cole

       Por Viviana Silvia González - Docente

Si la decisión de llevar a nuestro hijo  al jardín ya está tomada y la institución elegida, tengamos en cuenta algunas normas de organización que debemos conocer y respetar en esta institución elegida para favorecer la buena convivencia entre todos.

> Entre esas normas, están los horarios que, de acuerdo a las necesidades de cada familia, serán más acotados o más extensos y así, los pequeños permanecerán más o menos tiempo en el jardín. Es importante para la organización de las actividades de las que participarán los chicos durante la jornada, que pueda llegar en horario al comienzo de las mismas, como así también ser puntuales a la hora de retirarlos para no ocasionar angustias o sentimientos de abandono en los niños.

> También será necesario que cada niño lleve diariamente una mochila con elementos para la higiene personal, una muda de ropa por si necesita ser cambiado, y objetos personales identificados con su nombre (por ejemplo, vasos plásticos).

Es importante que los pequeños se acostumbren a desayunar en casa, sobre todo si van temprano a la escuela. Hay que levantarlos con tiempo y darles alimentos nutritivos. Tienen que habituarse desde pequeños a desayunar correctamente. En algunos jardines les suelen dar un desayuno a media mañana (té o leche chocolatada con galletitas) pero es bueno que los niños desayunen antes de empezar la jornada y no estén en ayunas evitando así la fatiga y la falta de vitalidad.

> Tampoco es aconsejable que lleven golosinas dado que no son muy saludables que digamos; además, muchas veces son fuente de conflicto entre los pequeños.

> Otro aspecto importante a tener en cuenta, es que el niño cuando está enfermo debe quedarse en casa hasta que se recupere. No debe ir al jardín, por dos razones: para curarse y no volver a contagiarse en su convalecencia, y para no contagiar a sus compañeros.

> Durante los primeros días, y mientras dura el período inicial de asistencia a la institución, muchos chicos se sienten más seguros llevando su juguete favorito a clase. Es lógico, porque los ayuda a superar la inseguridad que les produce el principio de la escolarización. Este objeto muchas veces es un juguete pero otras es una mantita, chupete, etc. Pero durante el resto del año es preferible no ceder ante sus deseos de llevar juguetes, si no está propuesto desde el jardín, porque puede perderse o romperse, y esto producirá angustia en los pequeños; por otro lado, con seguridad surgirán conflictos dado que los demás querrán jugar con ellos.

> Si por ellos fuera, no se acostarían nunca. Pero para reponer la energía que gastan durante el día, necesitan respetar diariamente las horas de descanso necesarias. Si un chico no duerme lo suficiente, estará más cansado y esto lo manifestará demostrándose más inquieto, excitado, fastidioso y desinteresado. Es necesario para eso crear el hábito de acostarlos a la misma hora, contarles un cuento, tranquilizarlos antes de dormir.

> Tengan prevista la posibilidad de acompañarlos los primeros días. Este momento es decisivo en su proceso de socialización, y es importante que los papás estén para sostenerlo y darle confianza, pero manteniéndose al margen, dejando que las decisiones partan de los docentes y madres y padres acompañándolas.

> Es fundamental que nosotros podamos estar confiados en el lugar que dejamos a nuestros hijos y ellos también tengan confianza y seguridad. Para eso, será beneficioso que establezcamos buena relación con su docente. El vínculo que se establezca debe estar basado en el respeto y en la colaboración. Conviene que la comunicación sea fluida y que hablemos con él /ella todo lo referente a lo que le sucede a nuestros hijos.

> Por último, pensemos que todo lo que hagamos pensando en el colegio, y lo que se haga desde la institución, será para favorecer a nuestros hijos y ayudarlos a crecer.