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Falleció el Ex Presidente
Raúl Alfonsín

El ex Presidente Raúl Ricardo Alfonsín falleció el 31 de marzo, a los 82 años. Sufría de cáncer de pulmón con metástasis ósea que se agravó con neumonía. En su departamento de la Av. Santa Fe pasó el último tramo de su enfermedad.

Una multitud acompañó el cortejo desde el Congreso hasta la bóveda del cementerio de la Recoleta destinada a los caídos de la Revolución del Parque de 1890. Por todo el trayecto a paso de hombre de la avenida Callao desde la sede legislativa, el adiós fue multitudinario, con flores, aplausos y vivas para el ex jefe de Estado.

El féretro quedará transitoriamente en la bóveda en la que descansan próceres radicales como Yrigoyen, Illia y Alem, hasta que se construya un espacio para el ex mandatario, que encabezó el retorno de la democracia en 1983.

Por el velatorio, realizado en el Salón Azul del Senado pasaron más de 70.000 personas.

Su última aparición en público fue a comienzos de octubre del año pasado, durante el homenaje que se le realizó en la Casa Rosada a 25 años de su asunción como presidente.

Raúl Ricardo Alfonsín nació el 12 de marzo de 1927, en Chascomús. Fue el primer hijo, primer sobrino y primer nieto de una familia de clase media. Su madre era Ana María Foulkes y su padre, Serafín Raúl Alfonsín Ochoa.

En 1945 egresó del Liceo Militar con el grado de subteniente de reserva. Pero ese mismo año inició su comprometida militancia política.

En ese tiempo, se casó con María Lorenza Barrenechea, con quien tuvo seis hijos. Se recibió de abogado en 1950 en la Universidad de La Plata. Reconoció como referentes políticos a Ricardo Balbín y Arturo Frondizi. Fue diputado provincial, nacional, senador y Presidente de la Nación.

El 30 de octubre de 1983, con Víctor Martínez como candidato a vice, se impuso con el 51,7% de los votos en la elección presidencial. Asumió el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.

Dos días más tarde, anuló la ley militar de autoamnistía. Y el 13 ordenó el juzgamiento de las cúpulas guerrilleras y de las tres primeras juntas militares. El juicio a las juntas juzgó sólo a las cúpulas, pero la justicia federal dejó abierto el camino de otros juicios. Se intentó detenerlos con la ley de Punto Final. No resultó: en la Semana Santa de 1987 se registró la primera de las tres sublevaciones carapintadas que soportó Alfonsín. La sublevación fue derrocada, pero condicionó la continuación de los juicios. En agosto de 1987 se sancionó la ley de Obediencia Debida.

La dictadura que precedió su gobierno dejó una tremenda herencia: más de 45 mil millones de dólares de deuda externa, el 70% del PBI de entonces. La inflación era agobiante y no se detendría durante todo su gobierno. Soportó 13 paros generales y tuvo una relación inestable con empresarios y banqueros.

En enero de 1989, las huestes de izquierda del Movimiento Todos por la Patria (MTP), liderado desde las sombras por el ex jefe militar del ERP, Enrique Gorriarán Merlo, intentaron copar el cuartel de la Tablada; luego adujeron el argumento de que la intención había sido impedir un golpe de Estado.

Ese mismo año, las elecciones de mayo le dieron la victoria al binomio peronista Carlos Menem-Eduardo Duhalde. Hacia fines de ese mes, en medio de golpes de mercado, la hiperinflación y los saqueos, Alfonsín renunció ante el Senado y anticipó la entrega del poder. Apurado por los acontecimientos y por el Presidente electo, entregó los atributos de mando el 8 de julio.

Escribió los libros “Alfonsín responde” y “Democracia y consenso”.

A principios de 2008, sus pulmones enfermaron y fue operado en los Estados Unidos.En 1999 sufrió un accidente automovilístico en Río Negro que lo tuvo en recuperación por varios meses por lesiones graves.