Que los niños crezcan en un ambiente de respeto

        por:  Viviana S. Gonzalez - docente

Sabemos que los niños aprenden a respetar  a otras personas cuando se les trata con respeto.

Los comentarios negativos sobre los de él, las agresiones, la desconsideración, provocan en los niños actitudes iguales con respecto a otras personas.

Las personas demuestran respeto de muchas maneras: evitando un lenguaje ofensivo hacia los demás, considerándolas con las mismas posibilidades para convivir juntas, demostrando tolerancia hacia las ideas diferentes.

Si a los niños les hablamos con desconsideración, agresiones, reproches constantes, esa es la mejor manera de levantar barreras que provoquen distancias y falta de comunicación. En cambio, si se sienten respetados, los hacemos sentir personas dignas, favoreciendo una comunicación fluida con ellos, y también de esa manera prevenimos enfermedades emocionales.

El respeto a los niños se manifiesta en la calidad del trato que les damos, la atención que les dedicamos y los espacios de autonomía que proporcionamos para que se puedan desarrollar con libertad.

En cambio, si nos manejamos con violencia, autoritarismo, mentiras y traiciones a la confianza, generamos niños que van a aprender a relacionarse y comportarse con esos valores. Muchas veces nos olvidamos que los niños tienen sentimientos que se alimentan de lo que nosotros les ofrecemos y de nuestras actitudes para con ellos. Piensen si no en frases como estas: “Mira lo que hacés… Sos un desastre” “Me da vergüenza que seas mi hijo”. Así como aprenden el lenguaje, con éste aprenden el contenido de las palabras que muchas veces los lastiman y marcan desde la infancia.

Una de las primeras cuestiones que debemos tener en cuenta a respetar con los niños es la verdad. Es muy importante manejarse con la verdad, para no confundirlos con mensajes distorsionados ni contradictorios, dañando sus posibilidades de pensamiento y de sentimiento.

También debemos respetar su carácter y personalidad, dado que sabemos que son diferentes unos de otros y es necesario brindar y contener a cada uno de acuerdo a sus necesidades.

Los niños necesitan áreas privadas, tanto en el espacio físico como en el mental. Necesitan lugares propios, tiempos propios, ropa propia, horarios, actividades adaptadas a su edad y por sobre todo respetar sus decisiones.

Respetar a un niño es también ponerle límites, ordenarlos y brindarles un continente adecuado, que no es lo mismo que avasallar, maltratar o avergonzar.

No es tarea fácil, pero sí es imprescindible.

Ayudemos a los niños a crecer en un ambiente de amor y respeto, y serán  niños sanos y seguramente felices.