¡Me siento morir!
Ataques de pánico

Los ataques de pánico empiezan sin previo aviso.

¡Me siento morir! Me recorre un sudor frío. No puedo respirar. No puedo dar un paso más. Etc.

Cuando el malestar es muy grande, la persona llama a la emergencia, y si no, va a la consulta clínica.

A veces no hay un diagnóstico, y los síntomas desaparecen. Al paciente le dijeron que es todo nervioso.

Si los síntomas vuelven a aparecer, consulta a los distintos especialistas hasta que por fin llega la consulta a Psicopatología.

Aquí aparece el diagnóstico: “Ataque de Pánico”, un trastorno de ansiedad bastante frecuente y que asusta mucho.

¿Qué lo desencadena?

A veces, una situación estresante, y otras veces, no se sabe.

El sistema nervioso dispara una serie de alarmas que hace pensar que la vida está en peligro.

Al principio, cuesta creer que todo sea nervioso, pero luego de las primeras entrevistas con un profesional especializado, se empieza a comprender.

El tratamiento psicológico es fundamental y, en ocasiones, se necesita recurrir a un psiquiatra, porque es necesario tomar medicación.

Es una patología que afecta la vida familiar y social del individuo, ya que el paciente muchas veces requiere de una licencia laboral, pues se ve imposibilitado hasta de salir a la calle.

La familia debe estar informada al respecto, y aceptar las limitaciones del ser querido y acompañarlo. Cuando se niega a hacer algo determinado no es porque no quiere, sino porque no puede.

Con el tratamiento, los síntomas se alivian hasta desaparecer, y el paciente vuelve a su vida normal.