Homeopatía y “factores de riesgo”

por el Dr. Marcelo Melamed - Médico Homeópata Unicista

En Medicina se denomina factores de riesgo a aquellos parámetros, valores o situaciones que inciden o favorecen el desarrollo o la agravación de determinadas enfermedades. Los factores de riesgo más conocidos son los relacionados con las enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes, el sedentarismo, etc. Considerar a estos trastornos como factores de riesgo implica entender que la presencia de los mismos complica la evolución y/o el pronóstico de la enfermedad por la cual el paciente consulta o es tratado. Por ejemplo, si un paciente padece hipertensión arterial y es fumador, está demostrado estadísticamente que si padece una enfermedad cardíaca presentará mayor riesgo de desarrollar complicaciones o morir por dicha enfermedad que un paciente que no presente dichos factores.

Las medidas utilizadas comúnmente para tratar estos factores de riesgo incluyen: modificaciones en el hábito alimentario, eliminando de la dieta aquellos alimentos cuya ingesta sea peligrosa para el paciente, favorecer la práctica de actividad física moderada, evitar el estrés, corregir los niveles de colesterol, etc. Los estudios informan que con estas medidas se logra disminuir el riesgo de enfermedad grave o muerte en los enfermos que cumplen con las mismas. Esto es absolutamente cierto, y no debe dejarse nunca de insistir en ellas, sobre todo las que corresponden a los cambios en el modo de vida, cuyo poder sanador ya nadie discute.

Pero tampoco es menos cierto que existen factores de riesgo que los estudios mencionados no consideran o no logran modificar. Factores cuya importancia en el desarrollo y evolución de la enfermedad resultan cruciales: el impacto que en el individuo provocan las circunstancias que le tocan vivir en la vida.

El creador de la Homeopatía, el Dr. Samuel Hahnemann, decía que una familia mal avenida, una decepción amorosa, una traición, un despido injusto en el ámbito laboral, etc., podía ser causales de enfermedad mucho más peligrosos que cualquier otro.

¿Quién no conoce algún caso de un paciente tratado por alguna enfermedad crónica que de pronto empieza a andar mal, no responde al medicamento que antes lo mejoraba, o se agrava hasta morir? Nadie se explica que pasó, pero el paciente empeoró... Muchas veces, si uno puede hablar con él, descubre sentimientos no expresados: miedo, angustia, una conversación que lo asustó o lo preocupó...Podría referir miles de situaciones similares que se rotulan como “falta de respuesta al tratamiento”.

Aquí es donde la Homeopatía puede ayudar, cuando el remedio homeopático, tomado en función de todo el individuo, considerando sus síntomas emocionales, generales y locales, le permite al paciente evolucionar mejor, aliviar sus molestias o mejorar su calidad de vida.

Considero entonces que el tratamiento homeopático resulta una herramienta valiosa que vale la pena considerar, un aporte trascendente que puede ayudar al paciente a retomar el equilibrio perdido.