Padres ansiosos,
 ¡chicos que no aprenden!!

    por:  Viviana Silvia González, Docente

Muchas veces, ya entrado el año escolar, comienzan las preocupaciones de los padres, afligidos y angustiados porque sus hijos no hicieron el “clic” esperado, el aprendizaje “no entra” y el proceso de escolaridad parece naufragar.

Entonces, los papás deambulan sin saber en qué creer ni adónde ir. Sus hijos tienen problemas de aprendizaje, ¿y qué se puede hacer?

La calificación de “problemas de aprendizaje” es general.  Describe una situación pero no a un niño específico con problemas determinados.

En general, estos problemas están relacionados con el uso del lenguaje y la comprensión del mismo, en lo que se refiere al escribir o hablar, escuchar, pensar, leer. También con los cálculos matemáticos. Pero no se relaciona con las desventajas debidas a discapacidades mentales, visuales, auditivas, o motoras.

Los niños con dificultades de aprendizaje suelen ser inteligentes y tratan de concentrarse en sus tareas, pero, a pesar de sus esfuerzos, tienen mucha dificultad para obtener resultados satisfactorios o esperados.

En la escuela es donde más se percibe esta dificultad.

La distracción del niño en la escuela puede ser por múltiples motivos: por problemas físicos, familiares, emocionales.

A veces, puede ser un niño inquieto que es inteligente, curioso, activo a quien el medio escolar y familiar no le dan respuestas apropiadas a sus necesidades.

El problema representa un gran desafío para los docentes y una gran ansiedad para los padres. El lugar de la escuela es fundamental porque debe asegurarles propuestas de enseñanza que puedan adaptarse a las particularidades de cada niño.

Es necesario tener en cuenta la diversidad que presenta la infancia contemporánea. Esta infancia que crece en un mundo tecnológicamente desarrollado pero también en contextos difíciles, tanto socioeconómicos, emocionales, etc.

Para saber de qué se trata la problemática, es necesario observar cómo actúa el niño, evaluar  sus fortalezas y sus dificultades, para así diseñar maneras de ayudarlo para que pueda aprender.

Para eso es imprescindible realizar un buen diagnóstico y a tiempo, dado que tiempo que se pierde acentúa más las dificultades y ocasiona mayores retrasos. Tener en cuenta que a veces la dificultad es clara pero otras, tiene varias dificultades y es más difícil establecer límites entre ellas. Ej.: si un niño tiene problemas de visión, probablemente se distraiga con facilidad, moleste a sus compañeros, se originen situaciones agresivas y así se van sumando situaciones que no resuelven el problema.

El niño en estos casos debe ser evaluado por distintos profesionales, un equipo interdisciplinario para que juntos revean la situación y se pueda empezar a dilucidar de qué se trata.

Y por sobre todo establecer el vínculo con ese niño.

Para que todos los niños y niñas puedan aprender sin tener que cargar con fracasos, es necesario poder atender y cuidar los aspectos afectivos y emocionales demostrándoles una profunda confianza en su capacidad por aprender para que puedan confiar en sí mismos y fortalecer su autoestima, fundamental para desarrollarse plenamente. Y por otro lado, ayudar a las familias para que puedan enfrentar la situación de vivir con un niño con problemas de aprendizaje que necesita de mucha paciencia y comprensión porque todo es posible de revertir.