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Pepe Biondi

Hace 100 años, el 15 de setiembre de 1909, nació José Biondi, en una casa ubicada a metros de Caseros y Entre Ríos, en el barrio de San Cristóbal de nuestra ciudad de Buenos Aires, hijo de José Biondi y su esposa Ángela Cavalleri, tercero de los hijos que ellos tuvieron. Esos padres habían llegado a nuestra tierra escapando de la miseria que sufrían en el sur de Italia. Aquí tampoco lo pasaban tan bien como hubieran deseado pero igual se las arreglaron como pudieron para alimentar a sus hijos, aunque ninguno de ellos tuvo la posibilidad de educarse en escuelas.

En esa casa vivieron hasta que, cuando Pepito cumplía 7 años, el padre consiguió empleo en los talleres del ferrocarril y fue así que se mudaron a Remedios de Escalada, en el Gran Buenos Aires. La casualidad quiso que en el terreno baldío junto a los Biondi se instalara la carpa de un viejo circo criollo fundado en 1862, llamado Circo Anselmo. El payaso Chocolate, un negro brasileño que trabajaba en el circo, vio a Pepito, un pibe de siete años que hacía morisquetas y se paraba de manos y se lo pidió a la madre con el objetivo de que el chico completara su equipo de acrobacia. Puesto que el dinero hacía mucha falta en su casa, sus padres aceptaron.

El brasileño le enseñó el oficio al chico, intensamente y con castigos físicos; Pepito no sólo hacía acrobacias en los números del circo, también tenía otras bravas obligaciones como quitarle las pulgas a los monos. Cuando el circo se trasladó, los padres tuvieron que dejarlo ir. Durante 5 años estuvo creciendo con las acrobacias, payasadas... y con las palizas que le daba Chocolate; sólo le quedaba como bálsamo y consuelo el buen trato y cariño que le prodigaba la esposa del payaso.

A los doce años Pepito se cansó del maltrato y se escapó; volvió con sus padres que entonces vivían en Lanús. Su familia seguía pobre, entonces trabajó de repartidor en un almacén, como lustrabotas, hasta que consiguió vender periódicos en la esquina de Bernardo de Irigoyen y Garay; un día pasó por ahí Pachequito, ex compañero de circo, y le dijo: “¿qué hacés vos vendiendo diarios, vos sos artista”, ya que conocía la aptitud cómica de Pepe.

Pachequito le presentó a José Donato, y formaron el dúo The Donalds; debutaron en el Parque Japonés y actuaron en varios lugares de la ciudad, pero la poca paga que recibían apenas alcanzaba para comer. Al poco tiempo se agregó Poroto; el trío fue más requerido y los ingresos se redondeaban mucho mejor.

Pepe contó que en 1922, “a los 16 pirulos aprendí, solo, a leer y escribir, porque me daba vergüenza ser analfabeto”. Cuatro años más tarde ingresó al servicio militar, y el sargento al verle su cómica cara le dijo “¿a usted quién lo manda, el enemigo?”, pero enseguida los oficiales se lo disputaron como asistente, cuando vieron las acrobacias que sabía, por lo que no le resultó tan difícil el período de la conscripción. Al terminarla, se presentó en los cabarets más importantes de entonces.

En 1933 conoce al acróbata circense Dick, nacido en Rusia, quien le ofrece formar un dúo cómico; así fue que durante 20 años Dick fue su partenaire (socio artístico). El dúo comenzó a hacerse conocido, sobre todo a partir de que descubrieron el efecto que las cachetadas producían en el público; así fue que el nombre del dúo pasó a ser “los locos de la cachetada”.

El dúo dejó el circo y pasaron a los varietés, y a presentarse con éxito por toda Latinoamérica; comenzaban sus actuaciones peleándose en la platea con dos espectadores (en realidad eran actores, preparados y ubicados especialmente); en San Pablo, Brasil, entró un policía que, desconociendo la farsa, se los llevó a la comisaría, aunque sólo estuvieron unas horas.

En 1941, en una función en Chile, Biondi falló en un número de acrobacia, cayó mal y se fisuró la columna; le costó un año de cama todo enyesado y María Teresa Moraga (conocida como Teresita Maggi), su esposa desde 1934, que había dejado su profesión de cantante de tango, volvió al tablado de variedades para obtener los ingresos que faltaban para ellos y su hija Margarita.

Una vez recuperado, Pepe ya no podía dedicarse a la acrobacia. Un día, con la máquina de escribir que le prestó el recordado poeta Héctor Gagliardi, empezó a crear sus propios libretos y el éxito continuó, siguieron con las giras por América hasta que debutaron en El Patio, el mejor cabaret de la capital mejicana; habían sido contratados por 6 semanas pero estuvieron 4 meses; el cierre de la actuación estaba a cargo de la célebre cantante Josephine Baker pero ella debía esperar pacientemente por los continuos bises que el público le pedía al dúo. Una semana después del debut, los vio un empresario teatral que les ofreció $ 500 diarios, en lugar de los 200 que percibían. A los 15 días de llegar a México hacían el número central en el teatro más importante del DF, y en otros dos teatros simultáneamente, por lo que empezaron a ganar buen dinero, tanto como que Pepe podía comprarse un auto último modelo al contado; sobre aquello, dijo “me empecé a malacostumbrar a comer todos los días”. Luego fueron contratados por la radio, con sus propios libretos y surgió un contrato para presentarse en España y Portugal.

En 1952, al volver del Viejo Continente regresaron a México otra vez a trabajar en El Patio y en el Teatro Liceo. Era la época que la televisión se propagaba por todo el mundo y a los pocos días les ofrecieron trabajar en ese nuevo medio, primero por un mes en un programa de variedades, y luego contratados por 6 meses para un programa exclusivo para el dúo, que fue extendido por un año y medio. Pepe dejó de crear los chistes sueltos propios del teatro de variedades y comenzó escribiendo sketches; el primero se llamó “El filo de la navaja”, con enorme éxito.

Cuando en 1953 quisieron renovarle el contrato, decidieron probar suerte en la TV cubana, donde permanecieron por tres años. En 1956, Dick, sabiendo que la figura del dúo era Biondi y que sólo estaba limitado a dar el pie, decidió separarse para ir a España y probar su propio número artístico. Biondi quedó solo en el canal televisivo y el éxito fue aún mayor, siendo considerado el cómico Nº 1 del Caribe. El conocido cubano Goar Mestre lo tentó para encabezar “El show de Pepe Biondi”. Durante tres años condujo su programa; en el mismo canal trabajaba el locutor cubano José “Pepe” Díaz Lastra, quien conoció a la hija de Biondi, Margarita Graciela, se enamoraron y se casaron.

En 1958, luego de haber sido secuestrado, dejó Cuba pero antes los artistas locales lo despidieron con un gran homenaje en el Teatro Nacional. Respecto al secuestro, su hija Margarita dijo: “Yo me casé el 23 de agosto del 58, y a papá lo secuestró el Movimiento 26 de Julio el 4 de setiembre, que era su cumpleaños y, paradójicamente, el aniversario del golpe de Fulgencio Batista. Él se fue para el canal a hacer el programa, nosotros lo esperábamos en casa para ir después al Tropicana, pero cuando pusimos la tele, pasaban dibujos animados. Papá no aparecía por ningún lado. Fidel había dado la orden de que lo secuestraran porque ese día Cuba no debía reír. Los castristas lo querían; de hecho estuvimos dos años más con Castro en el poder, y el programa siguió hasta junio del 60, pero si ese día se retobaba, lo liquidaban.”

Se fue a Venezuela, donde la televisión recién comenzaba, logrando también un éxito rotundo. Allí nació su característico “patapúfete”; mientras actuaba se escuchó un fuerte golpe por un telón que cayó y espontáneamente le surgió esa exclamación que causó carcajadas a los otros actores y al público.

El cubano Goar Mestre, radicado en Buenos Aires y director de programación del Canal 13 tras la revolución de Fidel Castro, lo llamó a Pepe Biondi y el 7 de abril de 1961 comenzó el suceso “Viendo a Biondi”. Este, su primer programa de TV en su propio país, se ubicó en el primer puesto en Argentina, Uruguay, Perú, Colombia y en el canal latino de Los Ángeles, EEUU.

Ese mismo año nació su primer nieto, Marcelo Gustavo, y en 1963 el segundo: Jorge Gabriel. APTRA le otorgó el premio como mejor actor cómico. Se agregaron a Biondi otros tres libretistas. Entre los actores que acompañaban a Pepe estaban su yerno Pepe Díaz Lastra, Luisina Brando, Mario Fortuna, Mónica Grey, Lita Landi, Delfor Medina, Marianito Bauzá. Los ensayos eran en casa de Pepe, y también intervinieron sus dos nietos.

Viendo a Biondi empezó en 1961, en el Canal 13 de Goar Mestre, los viernes a las 21.30, y se extendió durante diez temporadas con un éxito impresionante y único. Sin embargo, la salud del cómico, apenas pisando los 50 años, ya le estaba complicando el disfrute del éxito y de su vida. Tenía que soportar problemas de circulación en las piernas, dolores terribles en la columna, y en 1965 sufrió su primer infarto. Tuvo catorce operaciones, era un hombre realmente muy enfermo; aún con todo el gusto por el trabajo y el ímpetu que tenía, a veces tenían que mandar programas grabados porque se le hacía imposible levantarse.

“Soy el único cómico con refuerzo de nylon” dijo Pepe Biondi luego de que en 1965 tuvo que operarse en Houston (Estados Unidos), porque tenía la aorta obstruida y le fue remplazada por otra de dacron. A los dos años debieron colocarle una prótesis de plástico en la pierna. En 1969 terminaron sus shows televisivos. En 1975, durante un reportaje, al final dijo “los años no pasan para mi, se me quedan todos encima”.

Pepe Biondi intervino en las siguientes películas: Cándida (1939), De Méjico llegó el amor (1940), Flecha de oro (1940), Música, mujeres y amor (1952), Mi papá tuvo la culpa (1953). Luego protagonizó El desastrólogo (1964) y Patapúfete (1967).

Recordemos algunos de sus personajes: Pepe Curdeles “abogado jurisconsulto y manya-papeles”, Pepe Galleta “el único guapo en camiseta”, Pepe Naboleta “detective privado de la policía secreta”, el gitano Pepe Luis, Pepe Tacañota, Pepe Estropajo “alérgico al trabajo”, Pepe Miseria, el gaucho Pepe Pampero, Narciso Bello, el Sargento Tom.

El ciclo de Canal 13 llegó a reunir a unos 80.000 televidentes porteños, con un promedio de rating de 66,2 puntos.

Su esposa Teresita Maggi expresó en el velatorio Pepe que “fue un hombre excepcional, estuvimos casados 41 años. Creo que después de su nacimiento se rompió el molde. Fue un excelente padre, esposo y amigo. Murió durmiendo, pasó de un sueño a otro, sin ningún sufrimiento, como consecuencia de un paro cardíaco”.

Pepe Biondi murió en la madrugada del 4 de octubre de 1975. Tenía 66 años y por su estado de salud estaba alejado de la televisión.

Margarita Biondi, única hija, recuerda el llanto de su papá cada vez que hablaba de esos años de aprendizaje y castigos, que al cabo lo formaron en el arte que lo haría célebre. “Mi papá, que era un hombre bueno, mirá vos, yo esto lo supe hace muy poco, me lo contó Delfor Medina, mi papá lo ayudó a ese hombre que lo maltrataba, a quien siempre siguió llamando su maestro, le daba plata, le consiguió una silla de ruedas, lo ayudó hasta que se murió.”

Aunque en su esencia estaba el intento de disimularlo, el gran Pepe tenía algo de payaso triste, que es una constante que se suele encontrar en muchos de sus colegas. Pero en su caso, cuando nos acercamos a conocer su historia no conocida comúnmente, llegamos a la conclusión paradojal de que su alma de payaso se forjó a los golpes pero esa misma alma, que se ganó de adentro para afuera a puro trabajo y talento, fue lo que lo ayudó a cargar con esa cruz que fueron las dolencias físicas resultantes de tan triste e injusta infancia. Pepe Biondi quiso y pudo dejar atrás los terribles fantasmas de una larga infancia con crueles sufrimientos, mediante un constante trabajo que hizo reír felizmente a millones de personas en varios países iberoamericanos.

Pepe Biondi, un payaso, un actor cómico inolvidable. Sin duda, una personalidad para recordar.