Síndrome de comedores nocturnos
Lorena F: Un caso de descontrol alimentario
por la Dra. Cecilia Blay - Médica especializada en Obesidad (con posgrado en Univ. Favaloro)

Muchas veces se instala durante la noche una angustia o ansiedad que se suele identificar como ganas de comer. Esta búsqueda de un placer rápido suele aparecer cuando el estrés predomina. En algunos casos corresponde al síndrome de comedor nocturno.

Lorena F, 35 años, docente, 3 hijos, consulta por sobrepeso e insomnio.

El aumento de peso se fue instalando de a poco: 2 a 4 kilos por año en los últimos 10 años. Lorena nos cuenta que ella no tiene hambre durante el día y que le resulta muy sencillo hacer una dieta…pero que cuando llega a la casa al atardecer “se come todo”.

Lorena no desayuna, almuerza una fruta, merienda unos mates en la escuela de la tarde con lo que haya: una factura, bizcochitos de grasa, siempre algo con harina. A partir de la hora que llega a la casa, no puede parar de comer: siempre prefiere alimentos con harinas, a veces dulce: galletitas, alfajores o a veces salado: bizcochitos, galletitas de agua. Luego de la cena siente ganas de algo dulce: un chocolate, helado.

Lorena se da cuenta que cuantos más altos son sus niveles de ansiedad y de depresión, mayores son sus deseos de comer a la noche. No relata que “cuando estoy muy nerviosa: si no me lleno la panza, no me puedo dormir”

El síndrome del comedor nocturno se caracteriza por presentar:

>Anorexia matutina: Estos pacientes suelen no tener hambre por la mañana, casi nunca desayunan y retrasan la primera comida del día.
>Comen grandes cantidades de alimentos sin ningún control por la noche, consumiendo más del 35% de las calorías diarias después de la cena.
>Insomnio: Las personas tienen dificultad para conciliar el sueño o interrupción frecuente del mismo. Durante estos episodios el individuo no sólo siente la necesidad de comer, sino que además no puede conciliar el sueño de nuevo, si no ingiere algún alimento.
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¿La gente consulta por esto o lo vive como normal?

>La mayoría de las personas desconocen este desorden, pero consultan por el aumento de peso y los sentimientos de culpa que conlleva comer descontroladamente por la noche.

>También se observa en estos pacientes un descenso de su autoestima, una gran preocupación por el descontrol alimentario y la utilización de la comida como un sedante que les facilite dormir, quedando presos de esa trampa metabólica que cada vez le da más ganas de comer.

+¿Cuándo la "ansiedad de algo dulce después de cenar" se vuelve un problema?

Que se transforme en un desorden dependerá de la cantidad de calorías consumidas después de la cena (estas personas suelen consumir aproximadamente el 35% de las calorías diarias una vez finalizada la última comida del día) y de la continuidad en el tiempo (por lo menos 3 semanas). Estas comidas nocturnas se caracterizan por ser ricas en carbohidratos y alimentos muy energéticos como galletas, chocolate o papas fritas.

Se podría decir que estas personas utilizan la comida como antidepresivos o sedantes, buscando así un alivio para su malestar.

Con esta conducta de descontrol, se suele dar un círculo vicioso donde la paciente primero se siente mal: angustiada, deprimida, ansiosa, y esto la lleva a comer lo que causa enseguida culpa y aumento de peso, lo cual causa más malestar, más ansiedad y más ganas de comer… ¡y siempre dan ganas de algo que engorda!