BIOENERGÉTICA

“El cuerpo emocionado”

Por Lic. Valeria Picandet - Bioenergetista y Psicóloga

La bioenergética tiene como fundamento la proposición sencilla de que el individuo es su cuerpo, y a través de él se expresa y se relaciona con el mundo.

La tensión muscular crónica en distintos lugares del cuerpo, como ser mandíbula, cuello, pecho o piernas, constituye la prisión que impide la libre expresión del espíritu del individuo. Se forman para inhibir los impulsos que la persona no se atreve a expresar por temor al castigo verbal o físico.

La repetición de un gesto influye a corto o largo plazo, sobre la forma del cuerpo. Cada persona adopta una actitud corporal que le es propia y que se desprende de sus vivencias; las buenas y las malas, la ira, el temor, la angustia, el miedo y también lo placentero. Las emociones son hechos corporales, movimientos dentro del cuerpo, que generalmente se traducen en alguna acción exterior.

La ira produce tensión, sobrecargando el pecho, los brazos y la mandíbula.

El afecto o el amor suavizan los rasgos, llena de calor la piel y los ojos.

La tristeza nos presenta con un aspecto decaído, opacado y sin fuerzas.

Vamos dejando marcas en nuestro cuerpo, y el Terapeuta Bioenergético trabaja con ellas, está entrenado para leer y escuchar lo que el cuerpo muestra. Además, el objetivo primario de esta forma de terapia será ir restableciendo la natural vibración que tiene el cuerpo como manifestación del pulso de vida, la cual se va limitando en cada acción no realizada, en cada emoción no manifestada.

El Humano es un cuerpo emocionado, cada uno con su historia particular. Conectar con él a través de la respiración, un ejercicio, o simplemente sintiéndolo, es el primer paso para aumentar nuestra vitalidad.

Cuanta más vida tenga nuestro cuerpo, más presentes estamos en el mundo.