> Grandes de nuestro tango

Roberto Pansera

Se están conmemorando 5 años del fallecimiento de este exquisito músico, bandoneonista, arreglador, director y compositor. Vale la pena conocer a este creador no suficientemente recordado.

Vicente Roberto Pansera nació en la ciudad de Mar del Plata, el 20 de mayo de 1932. Sus padres se llamaban Vicente y Elisa Carmen Petraso.

Pero no estuvo mucho en la bella ciudad balnearia: cuando tenía 4 años su familia se mudó al barrio de Constitución, en la ciudad de Buenos Aires. Comenzó a tocar el bandoneón de oído, pero al tiempo su padre lo envió a estudiar con el maestro Domingo Federico, el gran bandoneonista, director y compositor. Él fue quien, en 1945, le presentó a Juan Carlos Cobián. Este pianista tan importante en la historia del tango incluyó al pequeño bandoneonista en su Orquesta, con la formal autorización de su padre. Es que Roberto tenía apenas 12 años. Al año siguiente se incorporó al sexteto de Cristóbal Herreros.

En 1974, con tan solo quince años, publicó su primer tango: “Princesa de percal”, con letra de Gregorio Ros.

Tras un breve pasaje por la formación de Campos-Calabró tocó en la orquesta de Francini-Pontier. Tenía ya 16 años. Entonces estaba compartiendo la fila de bandoneones con uno de los directores: Armando Pontier era bandoneonista.

Fue en aquella misma época cuando conoció a Ástor Piazzolla, quien lo estimuló para que estudie armonía y lo conectó con el maestro Alberto Ginastera. Con él aprendió todos los secretos de la música, especialmente en lo relacionado a la armonización y composición y también al estudio del piano. Con el mismo compositor había estudiado el gran Piazzolla.

Con una beca, se fue a estudiar al Instituto Santa Cecilia, en Italia. Allá aprendió a tocar media docena de instrumentos. Al regreso del viaje, se unió a la orquesta dirigida por el pianista Eduardo “Lalo” Scalise para tocar en el balneario de Punta del Este (Uruguay).

En 1950, Scalise pasa a integrar la orquesta de Osvaldo Fresedo y lleva a Pansera con él. Pocos meses después, el bandoneonista llega a ser el arreglador de los nuevos temas de la orquesta. Sus ideas eran vanguardistas pero se adaptaban bien al estilo fresediano. Su primer arreglo fue sobre el tango de Piazzolla “Para lucirse”. Este tango, junto a “Mi viejo reloj”, fueron las canciones que integraron su primer disco, para el sello Columbia. En esa década, Fresedo incorpora a su repertorio temas de Piazzolla, y además renueva algunos de sus clásicos. Por aquella época también era muy importante en esa orquesta otro músico: Roberto Pérez Prechi, a quien Pansera conocía de la época del sexteto de Herreros.

En el segundo disco con la orquesta apareció uno de sus tangos: “Del tiempo de Gardel”, con versos de Homero Cárpena. Este mismo título tenía la película que musicalizó en 1954 Pansera.

Fresedo  grabó también otras de sus obras.

En 1955 fue convocado por Piazzolla para integrar el Octeto Buenos Aires. En la esa primera formación estaban Astor y Pansera en bandoneones, Enrique Francini y Hugo Baralis en violines, José Bragato en violoncello, Horacio Malvicino en guitarra eléctrica, Atilio Stampone en piano y Juan Vasallo en contrabajo. Pero al año siguiente Pansera se retiró del octeto, siendo reemplazado por Leopoldo Federico.

Pansera vuelve con Fresedo. Se presentaban todas las noches en la boite “Rendez-vous”, que era propiedad del director.

Una noche apareció en la boite Dizzy Gillespie, que por entonces era uno de los más grandes trompetistas del mundo. Lo invitaron a participar del show: improvisó con su trompeta sobre los temas que tocaba la orquesta. Participó en “Vida mía”, “Adiós muchachos”, “Capricho de amor”, de Pérez Precchi y “Preludio N°3”, de Pansera. Esas maravillosas interpretaciones se pueden apreciar en el CD “Rendez Vous” que empieza con esas grabaciones y contiene otras perlas en vivo y en estudio de la historia de Fresedo (álbum compilado por Oscar del Priore y publicado por Acqua Records). Dado que el norteamericano había quedado muy atraído por el tema de Pansera, tras finalizar aquel show, invitó a este a viajar a los Estados Unidos.

Y así fue: el bandoneonista fue a Estados Unidos, se radicó allá y emprendió varias giras por distintos países de la costa del Pacífico. En Colombia decidió cambiar el fueye y el tango por el jazz, la música tropical y el piano.

En 1957 viajo a Europa, donde dirigió por vez primera su propia orquesta, también tocó el piano en una orquesta italiana e hizo arreglos para Armando Trovajoli en Cinecitta.

Al año siguiente, en Chile, participó en una orquesta de jazz e integró la orquesta que acompañaba al exitoso cantante Nat King Cole.

Luego, en Estados Unidos hizo una gira con un trío junto a Jerry Lewis, famoso actor de quien se hizo amigo.

También editó un disco con temas propios y también de autores conocidos, bajo el rótulo de “Pansera 3”.

A su regreso, forma su una agrupación propia, con la voz de Gloria Wilson. La curiosidad era que incluía instrumentos no convencionales.

También siguió realizando arreglos para Fresedo, hasta prácticamente las últimas grabaciones del Pibe de la Paternal; entre ellas “Los Diez Mandamientos” un volumen fonográfico compuesto por 12 temas, todos con letra de Lambertucci y música de Pansera y del propio Fresedo.

Entre 1968 y el ’69, otra vez en Colombia, acompañó a la cantante Olga Guillot y puso la música a la película “Maria”.

En 1970  viajó a México para reemplazar a Martín Darré en la orquesta de Mariano Mores. Hicieron giras por Estados Unidos y Puerto Rico.

En 1969 grabó con grandes cantores como Roberto Florio, Carlos Dante, Roberto “Polaco” Goyeneche. También acompañó en discos a Reynaldo Martín, y a la folclorista Mercedes Sosa.

Al año siguiente se sumó a la orquesta de José Basso en una larga gira por Japón; las voces eran las de Alfredo Belusi y Carlos Rossi. Luego fueron a Venezuela, donde estuvieron mucho tiempo

Cuando volvió a nuestro país integró por un tiempo la orquesta de Mariano Mores.

En 1982, fue elegido Presidente de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC). Pansera tenía contacto con distintas asociaciones del mundo, y eso ayudó a que hiciera una gestión de gran valor, permitiendo incluso que se abrieran muchos mercados para los autores argentinos. En esa época llegó hasta Europa como delegado argentino en el Consejo Internacional de la Música de Unesco, durante el cual defendió con valentía los derechos de los compositores americanos.

Otros datos importantes de su vida son que se unió en matrimonio con María Cristina Carlesi, y que tuvieron un hijo varón al que llamaron Aníbal, en honor al gran Aníbal Troilo.

En 1984 recibió un galardón internacional cuando la Universidad de Yale consagró un tema suyo, el “Concierto en Instrumentos de Viento”, como la mejor obra latinoamericana.

La obra de Pansera como autor es vasta, tanto en cantidad como en calidad. Mencionaremos sólo algunos de los títulos de sus tangos: “Sombra de humo”, “Trenza de ocho”, “Desconocida”, “El Pibe de La Paternal” (el pibe era Fresedo, a quien está dedicado el tango), “¡Qué lejos mi Buenos Aires!”, “Entrelazados”,  “Mi canción de ausencia”, “Cancha rayada”, “Miedo”, “Hoy creo en Dios”, “Naturaleza muerta”, “El retrato de Aníbal”. Algunos de ellos fueron grabados por la orquesta de Osvaldo Fresedo. También compuso varios tangos junto a Acho Manzi (el hijo del gran Homero). Su tarea autoral llegó con éxito a otros estilos musicales; en ese sentido, vale recordar el “Réquiem para John F. Kennedy”, y la banda musical de la película “Se necesita un hombre con cara de infeliz”, sin olvidar las obras que creó durante su estadía en Estados Unidos, y las que escribió para el programa de televisión “Vida de Tango”.

En 1985, compuso junto a Domingo Federico, sobre texto de Miguel Jubany, la ópera-tango sobre Eva Perón titulada “Evita. Volveré y seré millones”, que se representó con las voces de Carlos Acuña, Antonio Tormo, Nelly Vázquez y Héctor Gagliardi.

En los años 90 volvió a los Estados Unidos para registrar otros 3 discos junto al clarinetista Giora Fiedman.

También allá (y en Canadá) hizo la dirección musical de la obra “A rose for Mr. Tango” (Una rosa para el señor Tango), con coreografía de Juan Carlos Copes.

En 1991, aporta su música en la obra “La pesada del Tango”, junto a Copes, María Nieves, Carlos Morel y Patricia Vel. También participó en el tercer Festival Internacional del Tango en Granada (España).

Pansera fue elegido por Plácido Domingo para que lo acompañase en exclusiva con su bandoneón durante un recital que dieron al aire libre en Buenos Aires el 24 de marzo de 1992, reiterando la creación de la sociedad músico-cantor que ya había lucido exitosamente cuando el cantante lírico grabó su disco de tangos acompañado por una orquesta que armó, dirigió y arregló Roberto Pansera.

Sus viajes continuaron por Alemania en 1992, y en 1995 en Portugal. El 19 de junio de 1995, la Academia Nacional del Tango le otorgó el diploma como integrante del Cuadro de la Generación Intermedia.

Al retornar de la gira, en 1996 la Fundación Konex le otorgo su premio “Diploma al merito” en Música Popular.

Dado que aún tenía energías y la creatividad en alto nivel, en el 2003 formó la típica juvenil “El Espejo de Aníbal Troilo”, cuyos arreglos y dirección, al estilo Pichuco, le pertenecían. Dicen que a veces afirmaba que “el misterio del tango hay que buscarlo escuchando a Troilo y a Gardel”.

Mientras actuaba en un local en el barrio de San Telmo, sufrió un infarto. No pudo recuperarse: finalmente falleció el 6 de marzo de 2005.