Aprender a decir NO

    por la  Lic. Mónica Cersósimo – Psicóloga

Todos tenemos derecho a decir NO. Algunas personas, por temor a generar un conflicto, se niegan a decir “no”.

Aunque parezca mentira, no hay habilidad más difícil que aprender a decir NO cuando estamos en desacuerdo.

Discutir no es pelear, sino debatir, y un contraste de opiniones muchas veces es necesario para aclarar determinadas cuestiones.

El que no puede decirlo termina haciendo lo contrario de lo que desea, con el consiguiente malestar que esto acarrea.

A estas personas les cuesta defender sus ideas, tienen dificultad para pedir algo y se toman las críticas cual afrentas.

La seguridad en uno mismo es el primer paso para empezar a decir “no” cuado así lo requiere la situación.

Es importante conocer y tener conciencia clara de cuáles son nuestros derechos, confiar en ellos y saber ejercerlos.

El segundo paso es aceptar las diferencias, porque a menudo se confunde confrontación con guerra.

Cuando surgen las diferencias, lo más recomendable es exponer con serenidad las razones que difieren de las de los otros. Guardar las opiniones genera rencor que va a aparecer en cualquier momento, pudiendo ser muy destructivo para la relación.

Expresar una opinión contraria o un desacuerdo no es un ataque al otro, sino respeto hacia uno mismo.

Por último, el tercer paso es opinar sin atacar: hablar con educación, buen tono y sin reproches.

También se deben escuchar las otras opiniones con paciencia y buena predisposición.

Decir lo que uno piensa es un ejercicio de respeto hacia uno mismo.