Bioenergética, una
experiencia personal

por la  Lic. Valeria Picandet Terapeuta Bioenergetista
y Psicóloga (U.B.A.)

Al comenzar la terapia bioenergética y, poco después, mi formación en ella, llevaba conmigo la idea de que con el suficiente esfuerzo y voluntad de mi parte podía llegar a modificar algo de mis características personales ó cómo me afectaba mi historia en el presente.

Con el transcurso del tiempo, y a lo largo de mi recorrido Bioenergético, me di cuenta que este objetivo primario que me guiaba era básicamente una ilusión. En la terapia fui y sigo enfrentando una y otra vez los mismos problemas, lo cual es bastante frustrante, pero al mismo tiempo no es siempre de la misma forma, ya que cada vez siento que aumenta más mi  carga energética así como el sentimiento en relación a las personas y acontecimientos del pasado y a su vinculación con la situación actual.

Los cambios tan anhelados no se produjeron como lo esperaba. No fueron drásticos y tampoco tuvieron mucho que ver con lo aprendido ni con la voluntad de hacer. Se han producido en forma sutil y en la medida en que me entregaba más al ser y no al hacer. Se relacionan más con un mayor autoconocimiento y un atravesar mi historia desde el cuerpo. Es un proceso de transformación y crecimiento que pasa por el sentirme (dolores, tensiones, tristezas, broncas y alegrías) y aceptarme cada vez un poco más. A partir de aquí, es que se me abrió la posibilidad de obrar en lo concreto del día a día con metas más realistas y, sobre todo, disfrutando mucho más de lo logrado.

Alexander Lowen (creador de esta forma de terapia) diría que es necesario atravesar la frustración, tanto del paciente como del terapeuta, para lograr un aprendizaje.