De pensar en comer...
a comer pensando

Todas las claves para modificar sus hábitos
más íntimos... ¿Se anima?

        Por:  Dieta Club (Dr. Cormillot)

¿Le teme a los encuentros sociales? ¿Vive pensando en la comida?

¿Cree que la culpa de su problema con la gordura es de los alimentos?

Aunque no está solo en estas cuestiones, está equivocado.

Lo cierto es que no hay alimentos malos, a pesar de que es un error común pensar en los alimentos como enemigos. De hecho, en una dieta equilibrada debe estar prohibido prohibir. Entonces, es preciso modificar el eje de atención, el foco del problema.

((RECUADRO))) Si los alimentos no tienen la culpa... entonces ¿quién la tiene? ¡Acertó! La responsabilidad (no la culpa) de controlar qué y cómo come, la tiene Usted...

Especialmente si es de los que comen a los apurones, no se sientan para comer, comen mientras miran la tele o leen el diario, tragan sin saborear, ¿se identifica con esto? Si es así, no desespere.

Para cada conducta nociva existe un conjunto de técnicas prácticas que le permitirán aprovechar su neuroplasticidad positiva, esa misma que a veces es poco aprovechada y que nos permite remplazar hábitos poco saludables por otros más convenientes que nos permitan vivir más y mejor.

Los 10 mandamientos de comer pensando:

1-Prestaré atención a mis alimentos.

2-No me privaré de los alimentos que me gustan.

3-Disfrutaré de los alimentos que como.

4-Los comeré en bocados chicos y estaré atento al tamaño de mis porciones, especialmente con los alimentos más calóricos.

5-Apoyaré los cubiertos sobre la mesa mientras mastico.

6-Masticaré mis bocados a fondo.

7-Haré una pausa antes del bocado siguiente.

8-Esperaré 10 minutos antes de servirme por segunda vez.

9-Dejaré un poco de comida en el plato.

10-Dejaré de comer cuando sienta que he comido suficiente.

Si come rápido:

Se necesitan 20 minutos para que su cerebro le comunique la señal de “basta, estás satisfecho”. Si su comida dura 15 minutos, usted podría tener hambre incluso después de una comida completa. Por el contrario, si come pensando, le dará un momento a cada bocado... incluso tomará una pausa lo más larga posible entre uno y otro. ¿Para qué? Para despertar sus sentidos ante lo que está comiendo y alargar el tiempo de la comida, algo que le permitirá sentir el “STOP” antes de comer porciones que no hacen falta y lo engordan. Para confirmar cuán rápido come, mire el reloj a la hora en que comienza el plato y cuando termine su último bocado. Vaya estirando la duración hasta lograr almuerzos y cenas de 25 minutos, aproximadamente.

Cuando alcanzamos la armonía podemos co-existir con cualquier tipo de comida sin que ésta nos controle.

(continuará)