La pareja: Ceder es cosa de los dos

Por la  Lic. Mónica Cersósimo – Psicóloga

Cuando dos personas deciden convivir establecen un contrato implícito que, como tal, no es para siempre: ha de renegociarse cotidianamente.

La pareja, como cualquier grupo social, está sometida a procesos de cambio permanente. Con el tiempo, si bien se siguen queriendo, a veces pasa que no disfrutan tanto como antes.

Los avatares de la vida cotidiana los van agobiando y cada uno se va sintiendo molesto y no sabe por qué.

Algunos puntos para tener en cuenta son:

>La administración del dinero

>el reparto de las tareas domésticas

>el cuidado y la educación de los hijos;

>el tiempo de ocio y el desarrollo personal;

>las relaciones con los parientes;

>las relaciones con los amigos;

>los hábitos, costumbres y modales.

Con el paso del tiempo los integrantes de la pareja crecen y van cambiando. Muchas veces, estos cambios fortalecen a la pareja, pero cuando no es así, ambos deben tomarse un tiempo para pensar y renegociar las nuevas pautas de la convivencia. Cualquier negociación hay que trabajarla previamente con nuevas propuestas y sugerencias.

No es bueno que uno solo ceda para evitar un conflicto, porque lo que hoy tiene solución, mañana se puede transformar en un problema.

Ceder es fundamental en la negociación, pero lo han de hacer las dos partes. Ambos decidirán los objetivos de la “empresa familiar”, qué tareas han de desarrollar para conseguirlos, cómo se comparten éstas, qué tiempo se dispone para el ocio, etc.

Sugerencias

>Romper el silencio y hablar;

>tratar los temas con seriedad;

>no discutir por nimiedades;

>revalorizar el amor que los une;

>recordar los momentos felices compartidos;

>sí a los intercambios, no a los sacrificios;

>tener siempre presente que ceder es tarea de los dos.