De pensar en comer...
a comer pensando

Todas las claves para modificar sus hábitos más íntimos... ¿Se anima?      2da (última) parte

        Por:  Dieta Club (Dr. Cormillot)

Si traga sin saborear:

Deténgase. Elija el tamaño del bocado, huela el alimento y disfrute los aromas. Mírelo y observe colores, formas y texturas visuales. Coma cada bocado con cuidado, pensando. Ponga el tenedor/cuchara sobre la mesa mientras mastica. Beba un sorbo de agua entre uno y otro (esto limpia el paladar y hace la comida más interesante).

Saboree a fondo. ¿Cómo? Prestando total atención a su comida, aplicando todo su esfuerzo conciente en morder, buscar todos los sabores, texturas y aromas. ¡Disfrute! Si es de ayuda, cierre los ojos. Concéntrese en sabores y texturas. Continúe masticando hasta que el bocado esté completamente blando y suave. Trague y sienta los sabores que aparecen después (sabor residual).

Si come distraído:

Olvídese de la tele, el diario, los papeles del cole o del trabajo. Cuando come, coma. Si lo hace parado, siéntese. Observe su cuerpo: piense en la posición de sus brazos y piernas, qué tocan, y cómo siente el piso o la silla.

Observe su espalda, cómo está apoyada y cómo sostiene su cabeza. Concéntrese en lo que está haciendo, se sorprenderá con todos los actos rutinarios que tiene automatizados.

Si no mide porciones:

Después de servir su plato como lo hace siempre, mírelo. Ahí está la prueba de cuánto come. ¿Rebalsa de contenido? ¿Es una torre de alimentos? ¿Sobra algo del perímetro del plato? ¿Se imagina toda esa comida dentro de su estómago? ¿Y qué sucede con los cubiertos?... ¿Pincha 10 papas fritas y las come de un bocado. Para modificar esta rutina empiece por cambiar de plato. Si usa uno playo, recurra a otro tamaño postre. Otra opción es servirse como lo hace habitualmente, pero con un plato al costado. Allí pondrá la cantidad de alimentos correspondiente a la cuarta parte del plato. Coma pensando las ¾ partes restantes, detenidamente, relajado, poniendo en práctica todas las herramientas anteriores. Cuando hayan transcurrido 20 minutos desde el comienzo del primer bocado, pregúntese si está satisfecho y sea honesto en la respuesta. Si no lo está, sírvase la mitad del plato “extra” y coma pensando... vuelva a preguntarse si está satisfecho.

“Cada uno de nosotros está siempre trabajando con el niño de tres años que todos llevamos dentro. Lamentablemente, nos pasamos la mayor parte del tiempo gritándole, y después nos preguntamos por qué será que nuestra vida no funciona”.  (Louise Hay)