Hijos con capacidades especiales

  Por:  Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga

La familia es el primer vínculo, y el más importante, para todo ser humano. No resulta una tarea sencilla recibir la noticia y aceptar que nuestro hijo va a ser un niño diferente.

Está claro que esta noticia imprevisible es un duro golpe que cuesta superar. Lo que se rechaza no es al niño, sino al dolor que representa el diagnóstico de su discapacidad.

La alegría de estar esperando un bebe se ve empañada cuando se diagnostica una discapacidad y, en ese momento tan difícil, es importante que tanto el padre como la madre se apoyen mutuamente para que el matrimonio y la unión familiar no peligren.

Se debe solicitar apoyo al médico y a un terapeuta para obtener el máximo de información para prepararse para el cuidado de un hijo con una capacidad especial.

Es importante concurrir a los lugares especializados para participar de seminarios y charlas sobre temas de interés al respecto. Existen grupos de autoayuda formados por padres para discutir abiertamente los problemas y dudas que se vayan presentando.

Ante cada caso especial se debe establecer un planeamiento básico y una reorganización familiar.

Estos niños pueden vivir una vida satisfactoria y feliz a pesar de su problemática. Muchos de ellos, mediante la estimulación temprana y los tratamientos adecuados podrán aprender a cuidar de sí mismos e integrarse a las diferentes actividades.

Ni culpas ni vergüenza

- “¿Qué hicimos? ¿De quién es la culpa?” Es fundamental saber que los defectos congénitos generalmente son debidos al azar.

- Mostrar al hijo con orgullo, informando a familiares y amigos sobre la discapacidad del bebe, evitando así preguntas dolorosas.

El amor obra milagros y llegará el día que, aunque sus logros se hagan esperar, la primera sonrisa colmará a sus padres de felicidad.