Falleció Guerrero Marthineitz (Q.E.P.D.)

El 21 de agosto falleció el popular locutor y conductor de radio y TV Hugo Guerrero Marthineitz. Ya venía atravesando un difícil momento y en julio había sido internado en un neuropsiquiátrico.

El peruano de 86 años fue en lo suyo muy popular en décadas anteriores, mayormente hasta la década del 80. Llegó a ganar hasta 20.000 dólares por mes, pero quedó sin trabajo y terminó en la pobreza, llegando incluso a dormir en la calle.

Hacía décadas que vivía en departamento de un solo ambiente y sin trabajo en los últimos años.

Nació el 11 de agosto de 1924 en Lima, Perú.

En 1951, y porque ya había hecho todo lo que tenía que hacer en Lima se fue a Chile; quería con el alma irse a París, pero no tenía dinero.

En Chile estudió tres años en el Teatro Experimental de la Universidad de Chile. Después de Chile, pasó un tiempo en Buenos Aires pero, al no conseguir trabajo, cruzó a Montevideo, donde fue toda una estrella en Radio Carve. Cuando lo llamaron desde la Argentina con una oferta laboral, Guerrero no podía creer su buena suerte. Le ofrecieron hacer un programa a las 10 de la mañana, un horario radial tan atractivo no valorado en esa época, pero él hizo “El club de los discómanos” y fue un éxito arrasador. Desde entonces, nunca paró, de trabajar y de tener problemas. En 1957 se presentó en Canal 7 con la camisa arremangada y levantaron el programa: lo acusaron de traer a las mentes del pueblo reminiscencias peronistas y descamisadas. Cuando en 1967 empezó a hacer “El show del minuto” en Radio Belgrano -seis horas al aire, solito y su alma-, el hombre pasó a ser una estrella sin perder su costado insolente y provocador. Se negaba a programar discos de Donald, Sandro, Leonardo Favio, Violeta Rivas y Palito Ortega. Insistía con Piazzolla cuando todo el mundo decía que eso no era música. Fue el primero en sacar al aire la voz de los oyentes, cuando los oyentes eran esas cosas de las que nadie se ocupaba demasiado. Hizo silencios enormes y una entrevista de dos horas sin cortes con Jorge Luis Borges.

Su historia laboral es la de un escandaloso Midas mediático. Un éxito tras otro, un problema tras otro, un levantamiento tras otro, y las opiniones divididas entre los que adoran su provocación eterna y los que lo tildan de insoportable.

A Marthineitz se lo llamó “el peruano parlanchín” y era admirado por su tan especial voz grave y su uso de los silencios, su particular articulación al hablar, su inteligencia, su talento; sin duda, ejercía un especial carisma mediático.

Su programa más exitoso fue “A solas”, en la televisión de mediados de los 80, y consistía en entrevistas íntimas a celebridades y personalidades, donde preguntaba sobre todos los temas, incluso sexuales, considerados muchas veces tabú por los gobiernos y hasta por la sociedad argentina.

Casi toda su carrera la desarrolló en nuestro país, y fue galardonado en varias ocasiones: dos premios Konex (1987) en el rubro Comunicación-Periodismo: “premio Konex de platino radial” y un “diploma al mérito radial”. En 2007 recibió el Premio Éter a la trayectoria.

Por la paupérrima situación económica que venía atravesando, llegó al Hospital de Clínicas con un estado de salud delicado, desnutrido, con muy poco peso. Falleció de un paro cardiorrespiratorio.