> GRANDES DE NUESTRO TANGO

Mercedes Simone

Hace 20 años Buenos Aires despedía a una de las mayores figuras femeninas de la historia de nuestro tango, la que había llegado a ser llamada con admiración “La Dama del Tango”. Mercedes Simone sigue siendo aquella voz inolvidable, tan relacionada con lo mejor del tango y de Buenos Aires.

Mercedes Simone nació el 21 de abril de 1904 en Villa Elisa, que por entonces era un pueblito. Al tiempo su familia se mudó a la cercana ciudad de La Plata; allí Mercedes comenzó a cantar en el coro de su colegio, aunque su vocación por entonces era el ballet.

Ya adolescente, trabajó como vendedora de tienda y luego en una imprenta. En este ámbito, y a sus 19 años, conoció a un compañero, Pablo Rodríguez, que los fines de semana recorría los pueblos cercanos para ganar algún dinero adicional como guitarrista y cantor. Mercedes y Pablo pasaron a ser compañeros también en la vida, porque se casaron.

Alfredo Pelaia, un cantor y compositor de la época, fue quien aconsejó a Rodríguez que incluyera a Mercedes en sus presentaciones. En 1926, pocos años después de su casamiento, ella debutó profesionalmente, y fue en la ciudad de Bahía Blanca, con su esposo como acompañante. Hicieron algunas presentaciones en provincias y luego llegó el momento de encarar su carrera en Buenos Aires; ese nuevo inicio lo hizo cantando en el principal café de la ciudad: el “Nacional”, de la calle Corrientes (que se la recuerda como “la que nunca duerme”. El porteño debut sucedió el 12 de octubre, y los guitarristas eran su marido y Reynaldo Baudino.

Se afincó aquí, en Buenos Aires, y ya comenzó a trabajar contratada en varios teatros.

Por esa época la descubrieron gerentes de Radio Nacional (que más tarde pasó a llamarse Belgrano), por cuya frecuencia se escuchó su voz durante seis años. Y fue en el famoso local nocturno Chantecler donde la descubrió Rosita Quiroga, aquella querida cancionista, que junto a gente del sello Victor andaban buscando nuevos valores. Así fue como la hicieron llegar al disco: la primera grabación fue el 15 de diciembre de 1927, con los tangos “Estampa rea” y “El Morito”, con acompañamiento de guitarras.

Ya empezada la década del 30 era una figura muy reconocida y admirada, y 1933 fue el año de la primera película de largometraje sonora argentina, y como primera figura estuvo convocada en el selecto reparto, máxime cuando la temática quedaba clara en el título: “Tango”. Allí quedó para la historia, interpretando su propio tema: “Cantando”, que ya había grabado en disco en agosto de 1931, y se convirtió muy pronto en un clásico del género, y aún hoy es una canción visitada por las cantantes actuales. También aparece cantando la “Milonga sentimental” de Manzi y Piana, que ya había grabado para el disco en octubre del anterior año.

Durante su vida artística actuó en muchas otras películas, pero que no fueron muy importantes, como “Sombras porteñas” en 1936, “La vuelta de Rocha” en 1937 y “Ambición” en 1939.

Mercedes Simone tenía un registro de mezzosoprano (voz femenina intermedia, equivalente al barítono que era Gardel) pero con muy buenos graves (inició la aceptación de cantante femenina de tango con un timbre más bajo del usual), una afinación muy precisa, gran poder de comunicación, dicción superior, con frecuente uso del portamento, pero de buen gusto; en suma, es recordada por muchos como la perfección en la interpretación femenina del tango, si es que esto puede alcanzarse; incluso se la compara con Gardel. Aunque en su estilo, ella nunca se hacercó a los modismos lunfardos. Datos imperecederos que ayudan a comprender el apodo con el que quedó por siempre: La Dama del Tango.

Compuso la música de los tangos “Inocencia” y “Zapatos blancos”, “Oiga agente”, y le pertenecen letra y música de “Incertidumbre” y “Tu llegada”, “Cantando”, entre otros.

Grabó en total más de 240 temas, para diversos sellos: Víctor, Odeón, TK, Sonolux (de Colombia).

Actuó en radios y escenarios de todo el continente, alcanzando especial popularidad en México, Colombia, Venezuela, Cuba, Chile y Brasil, e incluso en la República Dominicana.

Entre sus temas grabados más destacables mencionaremos “La marcha nupcial” y “Milonga sentimental” de 1932; “La última cita”, y “Cuatro palabras” de 1933; “Esta noche me disfrazo” y “Esquinas porteñas” de 1934; “Será una noche” y el vals “Náufrago” de 1936; “Milonga triste” de 1937; “Abandono”, “Caricias”, “Carnaval de mi barrio”, “Vieja amiga” de 1938; “Claudinette” de 1942; “Barrio de tango” y “Garúa” en 1943, y “Cada día te extraño más”, “Verdemar”, “Motivo sentimental” y en 1944.

La Dama del Tango fue acompañada en sus grabaciones, y también en emisiones radiales, por integrantes de la Orquesta Típica Victor, por el Trío Típico dirigido por Sebastián Piana, por la orquesta de Juan Carlos Cambón, por la de Cristóbal Herrero en Colombia y por la orquesta de Emilio Bramen. Grabó además con las orquestas de Franciso Lomuto y Adolfo Carabelli.

Para explicar su decadencia artística temprana, algo prematura si se quiere, hay una coincidencia inquietante. En 1937, cantaba con calidad lírica un tema al que escapaban todos los artistas supersticiosos. Ese mismo año graba aquel vals de origen húngaro, “Triste domingo”, que hablaba de suicidio en día domingo. Hoy día puede encontrarse, en el megasitio de videos youtube, ese vals en versiones artistas internacionales de, por ejemplo, Billie Holiday y Björk. La cuestión misteriosa fue que desde aquella misma época “La Negra” Simone comienza a experimentar fallas, dificultades en la emisión de muchas notas. En el cambio rotundo en la suerte de la gran artista se inscribe también el fracaso de una tanguería que había abierto en la calle Libertad. Y fue operada de garganta para solucionar el problema, pero la cirugía resultó insuficiente o incluso contraproducente, y le disminuyó el tono de voz hasta dejarla muda. Así vivió durante 20 años, y en un estado similar falleció. La coincidencia con el vals es muy probable que haya sido sólo eso: triste coincidencia, con lo cual su destino habría sido igual de no haberse metido con aquella canción. Pero lo cierto es que esos sucesos marcaron el resto de su vida y de su carrera de cara a la historia.

Tras una enfermedad muy difícil de sobrellevar, Mercedes Simone falleció en nuestra Ciudad de Buenos Aires el 2 de octubre de 1990.

Para cerrar esta sintética nota de vida y obra, citaremos una muy acertada frase del estudioso del tango José Gobello, que nos ayuda a ubicar a Mercedes en el contexto de su época: “La admiración que se profesaba a Azucena Maizani estaba hecha de cariño; la que se profesaba a Rosita Quiroga, de simpatía. A Mercedes Simone se la admiraba respetándola. Infundía respeto y, dentro de las limitaciones del público, una admiración casi intelectual”.  

Cantando (1931)

Ya no tengo la dulzura de sus besos,
vago sola por el mundo sin amor;
ptra boca más feliz será la dueña
de sus besos que eran toda mi pasión.
Hay momentos que no sé lo que me pasa,
tengo ganas de reír y de llorar,
tengo celos, tengo miedo que no vuelva
y lo quiero... ¡no lo puedo remediar!

 

Cantando yo le di
mi corazón, mi amor,
y desde que se fue
yo canto mi dolor.
Cantando lo encontré,
cantando lo perdí,
porque no sé llorar,
cantando he de morir.

 

Virgencita milagrosa, perdoname
si cantando esta canción que vive en mí,
yo te pido que me traigas lo que es mío,
que tan pronto y sin motivos lo perdí.
Si es pecado querer tanto en esta vida,
yo te pido de rodillas tu perdón;
yo lo quiero tanto y tanto que me muero
si me faltan las caricias de su amor.