La higiene al cocinar

La preparación de comidas, y las sobras, origina una importante cantidad de desperdicios; estos residuos fermentan, se descomponen, despiden olores desagradables y si no se los aísla convenientemente son fuente de contaminación.

Los recipientes destinados a los desperdicios deben ubicarse en lugar alejado de los alimentos, que cuenten con tapa y que permita limpieza a fondo.

Envases y botellas no descartables, ya vacíos, deben guardarse limpios y enjuagados, lejos del contacto con insectos, roedores y mascotas. La limpieza evitará la presencia de insectos y roedores. Así como mantener bien cerrados y guardados los alimentos.

Un adecuado manejo, limpieza y conservación de los alimentos, tanto frescos como elaborados, evita la contaminación; ésta se produce a través de organismos microscópicos llamados gérmenes, trasmitidos por el hombre o los animales. Los gérmenes pueden pasar a los alimentos de varias maneras: por pequeñas gotas de saliva, por las manos, por agua no potable, y por insectos (ej.: moscas que se posan en basura y luego en los alimentos).

Antes de comenzar a cocinar lavarse bien las manos; también luego de manipular cada uno de los alimentos crudos. Lavar los recipientes donde se mezclaron ingredientes crudos.

Mantener los alimentos el mayor tiempo en heladera antes de utilizarlos; cubrirlos cuando deban quedar expuestos a temperatura ambiente.

Cocinar suficientemente los alimentos; ello garantiza la destrucción de los gérmenes; si quedan partes crudas habrá riesgo de que se desarrollen nuevos gérmenes.

Guardar los alimentos cocinados. Si no se consumirán enseguida, llevar al congelador o freezer; no dejarlos a temperatura ambiente.

Antes de consumir alimentos cocinados retirados de refrigeración, deben calentarse muy bien; si fueran productos que se comen fríos, deben ser consumirlos apenas retirados de heladera.

Mantenga alejados los alimentos crudos de los cocinados, ya que éstos pueden contaminarse. No utilizar en alimentos cocidos utensilios que estuvieron en contacto con alimentos crudos.

La intoxicación alimentaria puede ocasionar graves perjuicios en la salud. Habitualmente el consumo de alimentos contaminados desencadena trastornos grastrointestinales con náuseas, vómitos y diarreas. Otros problemas de mayor gravedad pueden ser: cólera, salmonelosis, botulismo, triquinosis, hidatidosis.