Situación Familiar del Anciano

 por la  Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga

La dinámica del sistema familiar depende de la mayor o menor posibilidad de diálogo entre sus integrantes.

El valor de la familia reside en los recursos que ofrece a sus miembros para que cada uno pueda atravesar sin dificultad los distintos ciclos vitales.

En una familia que funciona normalmente, los roles de sus integrantes no son estáticos. El sistema familiar está en permanente reorganización, sin perder estabilidad, y preparándose para los cambios que hacen a su buen crecimiento.

Cuando nuestros padres envejecen, se produce un cambio importante dentro del sistema familiar. Nuestros “cuidadores” pasan a necesitar de nuestros cuidados.

El anciano debe ocupar un rol importante dentro de la dinámica familiar. Pasa a ser aquel que con sus anécdotas nos enseña cómo el mundo fue cambiando, y nos hace valorar todo aquello que tenemos.

También llega a ser el gran confidente y el que con la sabiduría que le dieron los años pasa a ser el mejor consejero.

Sin embargo, los abuelos de hoy no sólo cuentan historias, sino que desempeñan un rol más activo, ocupándose de atender y cuidar a sus nietos mientras los padres cumplen con sus tareas laborales: les preparan la comida, los llevan al colegio y hasta en muchos casos participan de las reuniones con los docentes, entre otras cosas.

Con el correr de los años ellos empiezan a necesitar ciertos cuidados que la familia debe brindarles con amor y dedicación.

En caso de ser necesario, se debe solicitar ayuda externa para poder administrar de la mejor manera posible los recursos para dar una mejor respuesta afectiva, y efectiva, a las situaciones.