Síndrome de vértigo

El vértigo es un trastorno del sentido del equilibrio que produce la sensación de que los objetos que nos rodean giran o están en movimiento, pudiendo llegar a producir inestabilidad y dificultad para caminar.

Es un malestar muy común; puede ser un simple mareo o formar parte de una patología más importante.

La principal causa de vértigo es el vértigo posicional paroxístico benigno; es cuando la persona se levanta de la cama y “ve” que las cosas comienzan a girar bruscamente y, si se queda quieto el vértigo se atenúa; aparece cuando se cambia de posición. Se produce por unas pequeñas partículas, llamadas otolitos, que se desprenden y mueven dentro del oído.

El vértigo espontáneo sostenido puede durar varios días o hasta semanas; se produce por la inflamación del nervio que une el oído con el cerebro. Para su diagnóstico se utilizan la resonancia y la tomografía.

El vértigo recurrente espontáneo es cuando el paciente empieza a sufrir vértigo durante varias horas, cede y, luego, a los pocos días vuelve a sufrirlo, por algunas horas. Es recurrente y espontáneo porque vuelve sin causa y se presenta dos o más veces en los siguientes días. Es de difícil diagnóstico porque existen causas cerebrales o del oído.

Otro tipo de vértigo es el llamado vascular y se presenta acompañado de otros síntomas que demuestran un déficit del sistema nervioso central: visión doble, debilidad para mover un brazo, pérdida u hormigueo en la cara o brazo; si existen alguno de estos síntomas, se debe acudir rápidamente al neurólogo.

El vértigo recurrente migrañoso se presenta más frecuentemente en mujeres; los síntomas son vértigo por algunas horas y luego aparece el dolor de cabeza. Una migraña puede causar vértigo en el oído y vértigo en el cerebro varias veces en la vida.

La enfermedad de Menière se caracteriza por presentar vértigo intenso, la aparición de zumbidos y progresiva disminución de la audición en un oído; se produce por un aumento de la presión y dilatación posterior de una parte del oído interno que interviene en el equilibrio.

Según la edad, un vértigo no tratado se puede convertir en crónico y, si persiste, puede llegar a producir fobia, depresión y pánico.

Es importante la consulta médica porque el vértigo es subestimado y sin embargo puede devenir en consecuencias severas si no se trata a tiempo, especialmente cuando se trata del vértigo vascular.

Los vértigos pueden estar avisando que hay una arteria que puede estar tapada.