De la ira a la violencia

   por la  Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga

Las personas tienen distintas formas de comunicarse más allá de las circunstancias y del afecto.

Los que aceptan las diferencias y saben negociar en lo que a los gustos e ideas se refiere tienen una buena comunicación, que a su vez les reporta una buena relación en los distintos ámbitos en los que actúa.

Pero, por otro lado, hay personas que quieren imponer sus ideas más allá de cualquier otra opinión y se enojan cuando alguien no coincide con lo que ellos piensan.

También están aquellos que tienen poca tolerancia a la frustración y ante el primer NO, reaccionan con ira.

Tanto los que se enojan como los que se ven afectados por la ira crean situaciones conflictivas que pueden derivar en escenas de violencia.

De la ira a la violencia hay sólo un paso y las personas que no pueden dominar su enojo, o lo que es lo mismo, su ira, padecen una dificultad en el control de los impulsos y muchos de ellos llevan la situación a un punto tal que terminan generando un episodio de violencia verbal y hasta física, en algunos casos.

Este descontrol lo sufre tanto el individuo que genera el problema como sus interlocutores.

No es fácil que alguien que reconozca este trastorno en el control de los impulsos, y es así como pasa a ser el “difícil” en los distintos lugares en los que actúa.

Este modo de comunicación puede ser modificado siempre y cuando quien lo padece reconozca su problemática.

En el caso de que esto suceda, puede pedir ayuda a un profesional en el tema.

A veces se requiere la presencia de los familiares con los cuales mayormente interactúa para trabajar juntos la mejor manera de lograr una buena comunicación.