Rubén Juárez

Al cumplirse este fin de mes el primer año desde su fallecimiento, recordamos a este cantor, bandoneonista, compositor, gran figura de la canción popular argentina. Se supo ganar el respeto y el cariño de público y colegas a fuerza de talento y personalidad.

Jorge Rubén Juárez nació el 5 de noviembre de 1947 en Ballesteros, localidad del partido Unión, en el suroeste cordobés. Pero a los 2 años de edad, se mudó con su familia a Sarandí, en el partido Avellaneda, en el sur del Gran Buenos Aires, donde creció. Al advertir sus padres que el pequeño hacía bandoneoncitos de papel, lo envían a estudiar bandoneón, el instrumento emblemático del tango desde hacía varias décadas. Tenía 6 años, y también empezó a estudiar guitarra, y también comenzaba a despuntar su afición por el canto, en las reuniones familiares.

Estudió bandoneón desde temprana edad y en 1956, a los 9 años, ingresó en la Orquesta Juvenil del Club Atlético Independiente, donde participa durante 3 años consecutivos.

En 1960 se inscribió en la Escuela Industrial 1 de Avellaneda, pero cursa sólo un año.

En 1962 recorre peñas, canta y canta. En eso está cuando, casi sin presentirlo, gana un concurso de cantores, en la cantina La huella del tango (Mosconi y Nazca, en V. Pueyrredón). Actúa allí por dos meses, contratado como premio, y así es su inicio profesional.

En su adolescencia estudió guitarra, e integró varios conjuntos de rock. Uno de sus ídolos en el mundo de la música importada fue Tom Jones.

En 1964 fallece Julio Sosa, el popularísimo cantor de tangos de la época; la madre de Rubén era admiradora de Sosa, lo mismo que el joven músico; lo convence de que no vaya al velatorio, para que se quede con la última imagen, que ella sí irá, y le dice que desde ese momento Buenos Aires necesitará una nueva voz.

En 1967 Juárez viaja a Montevideo para ver en el estadio Centenario, la consagración de su Racing Club como campeón mundial de clubes, en el partido desempate frente al Celtic de Escocia. En esos tiempos empieza a recorrer nuestro país cantando tangos, los fines de semana, con Héctor Arbello, guitarrista que había acompañado a Sosa. Durante la semana, Juárez trabajaba como cobrador a domicilio de una fábrica de artefactos del hogar; solía “apurar” a los deudores pidiéndoles “en nombre del tango”, porque además así los fines de semana le quedaba tiempo para las giras.

A los 22 años, en una de esas ciudades que visitaban, en Teodolina (Santa Fe) lo escucha Horacio Quintana, que había cantado en la orquesta de Lucio Demare, y que desde 1962 se dedicaba a representar artistas. Comienza a representar al joven cantor, y al poco tiempo se da la circunstancia de que lo admiten en un muy representativo boliche porteño donde sólo actuaban consagrados: “Caño 14”. Allí entre otros grandes, lo escuchan el pianista Atilio Stampone y el bandoneonista, director y compositor Aníbal “Pichuco” Troilo. Fue éste quien pasa a ser el padrino artístico de Juárez, quien a instancias de Quintana acorta su nombre para la actividad artística. Pavada de padrinazgo para un cantor con una gran voz y que ya perfilaba una personalidad interesante. Un premio temprano que le daba la vida. El 4 de julio de ese mismo 1969 graba su primer tema y longplay: “Mi bandoneón y yo”, con arreglos y dirección de Carlos García. Además de éste, el primer longplay (Emi Odeón) reunió otros tangos, como “Para vos, canilla”, “Una piba como vos” (con letra de Dante Gilardoni), “Tengo todo lo que he dado” (de Cátulo Castillo y H. Stamponi), “El último farol” (de Castillo y Troilo); también, 3 tangos escritos por Eladia Blázquez: “Contame una historia”, “Qué buena fe” y “Sueño de barrilete”, y la “Milonga de corralón” con música de Quintana.

En 1970 fue convocado por el animador Nicolás Pipo Mancera para cantar en su famoso y popular ciclo televisivo Sábados Circulares de Mancera, y esa aparición lo hizo reconocible para el gran público. También grabó 2 temas (sólo dos) con arreglos y dirección de otro grande que había hecho lo mismo con Julio Sosa: Leopoldo Federico. Fueron “Mañana iré temprano”, de Bahr y Francini, y “Es tuyo mi corazón” de Quintana.

En 1971 empieza a grabar con el acompañamiento de una orquesta con arreglos y dirección de Raúl Garello, quien además era autor de uno de los tangos grabados, “Eras tú y era yo”, y el compositor de otro, “Llevo tu misterio”, con letra de su hermano Rubén Garello. Otros temas de ese album son “Juanito Laguna”, tango de A. Piazzolla y H. Ferrer, y “El casamiento de Isabel”, vals de Dany Martin. El LP se tituló “Nuevos tangos con Rubén Juárez” porque realmente todos los temas eran creaciones nuevas, toda una audacia para la época, un gesto de mucho valor de un artista nuevo pero que iba en permanente ascenso, apuntalado por grandes músicos como Garello y García.

En 1972 lanza otro LP por la misma discográfica, pero con arreglos y dirección orquestal de otro grande: Armando Pontier, quien también había trabajado con Julio Sosa. Este fue el primer disco en que Juarez dejó plasmados exclusivamente clásicos, como son los tangos “Dandy”, “Margo”, “Tormenta”, “El aguacero”, “De vuelta al bulín”, el vals “La serenata de ayer” y la milonga “Bien criolla y bien porteña”.

En 1973 se publicó otro larga duración con temas grabados con los dos directores, titulado “Escuela de tango”, con “La que murió en París”, “Después”, “Te aconsejo que me olvides”, “Cambalache”, “La última cita” y la milonga “Cartas a Rosaura” con música de Horacio Quintana, entre otros temas. La Asoc. de Comentarista del tango consagra a Rubén Juárez como el mejor intérprete y artista del año.

En 1974, en otro LP con Garello, alcanza un enorme éxito con la grabación del tango de Cacho Castaña “Café La Humedad”. Otros tangos: “El encopao”, “Pa’ que bailen los muchachos”, “Cuando estemos viejos”, “Balada de los recuerdos”, “Hablame de tu risa, Buenos Aires” (éste con música de Demare y letra del actor Norberto Aroldi). También, canta por primera como famoso en su ciudad natal, Ballesteros.

En 1975 se publicó otro LP con temas de los que había grabado con ambos directores, “Pasional”, conteniendo entre otros el tango del mismo nombre. También graba 2 temas con acompañamiento guitarrístico de Roberto Grela: “Don Carlos de Buenos Airs”, tango de Martín Gutiérrez y H. Quintana, y “Pobre gallo bataraz”, el estilo de Gardel, A. Herschel y J. Razzano.

Entre 1976 y el 77 se publican 2 álbumes tangueros con grabaciones que Juárez hizo con Garello, con tangos como “Me quedé mirándola”, “Cómo se hace un tango”, “Desaliento”, “Copos de nieve”, “La canción de Buenos Aires”, “A Homero”, “El corazón al Sur”, “Alma en pena”, “Qué habrá sido de Lucía”, “La última grela” (éste de Piazzolla y Ferrer), el vals “Temblando” y los candombes “Sí, señor tamborilero” y “Vengan todos”.

En 1978 recibe su primer Disco de Oro. También es contratado por la televisión española para presentarse en el programa “300 millones”, y así llega a ser visto en muchos países europeos. Al año siguiente comienza su trabajo autoral en colaboración con el poeta Juanca Tavera, componiendo el tango “Toco y me voy”. A éste con los años le seguirían otros temas como “Pedro Esperanza”, “Después del ensayo”, “Vientos del 80”, “Mi tiempo feliz”, “El día de la vida”, “Cuestión de ganas” y “A tres bandas”.

En 1981 debuta en el Trottoirs de Buenos Aires, en París. Ese era un espacio muy bohemio que funcionaba como un refugio cultural de los emigrados argentinos.

En 1983 se hace cargo del “Café Homero”, en Palermo Viejo. Ir a ese pequeño pero hermoso y acogedor bar era un clásico y a la vez una obligación tanguera por aquellos años. Un aspecto negativo del tema es que allí Juárez tendrá muchas y exageradas trasnochadas, y entre copas y horas sin dormir va perdiendo la silueta y ya no volverá a estar flaco, con la correspondiente mengua en la salud.

Al año siguiente Rubén Juárez graba el LP titulado “Piedra libre” con la colaboración de figuras del rock argentino como Baglietto, Piero y Litto Nebbia; de éste fueron la dirección y los arreglos.

En 1985 graba junto a Roberto Goyeneche un LP que además tiene diálogos con Juanca Tavera; esa producción estuvo dirigida por Jorge Elías.

En 1987 fue su debut cinematográfico, en la película “Tango Bar”, filmada en Puerto Rico con Valeria Lynch y Raúl Juliá, con guión de José Pablo Feinmann. En el film también aparecen grandes figuras de la danza popular como Liliana Belfiore y las parejas de El Chúcaro y Norma Viola, Nélida y Nelson y Carlos y María Rivarola. Allí se escucha un tango compuesto por él y Cacho Castaña, grabado en 1986 por Juárez con Valeria Lynch con dirección del pianista José Colángelo.

En 1991 la empresa Odeón le otorga otro Disco de Oro y le ofrece la renovación de su contrato. También se presenta, como figura principal, en el festival de tango de Granada (España)

En 1999 graba para el Lp “La Acadé” (dedicado al Racing Club) un tango compuesto por él junto a Chico Novarro: “Se juega”, con arreglo de Ogivieki. Recién volverá a tener Rubén la alegría de ver a Racing campeón, en 2001 (Torneo Apertura).

En 2002 vuelve a aparecer, luego de 15 años sin discos, un disco grabado por el artista: “El Álbum Blanco de Rubén Juárez”. Allí se pueden escuchar éxitos comprobados y también otros temas nuevos, como “Ciudad de nadie”, “Con pan y cebolla”, “Último tango en Buenos Aires” y “Prólogo para mi Argentina”, entre otros.

Al año siguiente, durante el 20º Aniversario del Café Homero, presenta el espectáculo “Tango a tango”, con la dirección del pianista José Ogivieki. Lo hacían con otro gran cantante: José Ángel Trelles.

En la últimas dos décadas de vida su apellido llegó impensadamente a nuevas generaciones gracias a un verso de un amigo suyo: en el tango “Garganta con arena” de Cacho Castaña y que popularizó Adriana Varela, dedicado a Roberto “El Polaco” Goyeneche, aparece la frase “canta, que Juárez te condena a lastimar tu pena con su blanco bandoneón”. Esto obedecía al hecho real de que Juárez tenía un bandoneón blanco, toda una rareza, una delicadez inspirada en John Lennon y su piano blanco (y el “Álbum Blanco” de los Beatles). Ese tango, que sigue siendo muy popular, lo dejó inmortalizado de esa manera tan poética.

Desde 2002 estuvo residiendo en la bonita Villa Carlos Paz (a sólo 35 km de la capital cordobesa); para él era una asignatura pendiente vivir en su provincia natal, donde lo trataban muy bien, y donde podía evitar más fácilmente las trasnochadas.

Destacamos ahora algunas expresiones de Garello: “Lo de Rubén fue algo realmente positivo, porque me encontré con un músico-cantor con quien discutía los arreglos y las ideas musicales con gran entusiasmo” ... “La de Juárez fue una evolución positiva, facilitada por su oído musical y porque siempre estuvo atento a todo lo que sucedía a su alrededor. Es una especie de papel secante. Escucha algo y enseguida lo registra. Eso lo enriquece porque le permite ir agregando cosas, estar en movimiento. Una constante en toda su trayectoria es la renovación” ... “Recuerdo el entusiasmo con que mirábamos las obras de autores totalmente desconocidos que ellos mismos nos acercaban. Si nos gustaban las íbamos apartando, después las releíamos y si nos seguían gustando las grabábamos sin pensar si el autor era conocido o no” ... “Él tenía referentes pero su estilo es propio. Lo fue alimentando con un respeto total a la música y a la letra, a la línea melódica y a los textos. Mientras trabajamos juntos fuimos leales con la esencia del género. Éramos libres y osados en una serie de propuestas”. Así fue como Juárez, en sus varias etapas, le fue dando un espacio muy necesario para obras desconocidas de nuevos autores, como Héctor Negro, Eladia Blázquez, H. Ferrer, Juanca Tavera, Luis Alposta, Chico Novarro, Mario Iaquinandi, Rubén Garello.

Rubén Juárez fue nombrado Ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.

En 2008 se le diagnosticó cáncer de próstata, que lo obligó a someterse a sesiones de quimioterapia cada tres semanas en la ciudad de Córdoba. En abril de 2010 se descubrió que el cáncer había hecho metástasis en los huesos. En la madrugada del 29 de mayo sufrió una descompensación que lo obligó a abandonar la internación domiciliaria. Fue internado en terapia intensiva en el sanatorio Güemes (de la ciudad de Buenos Aires), donde falleció el 31 de mayo.

El año pasado despedimos a uno de los más afinados y personales cantantes y músicos de tango de la segunda mitad del siglo. Con un carisma especial para cantar y decir el tango, tanto con la voz del fueye como con su propia voz.