La miel, un tesoro de la naturaleza

La miel es un producto que elaboran las abejas a base del néctar de las flores. Es un alimento ya predigerido, porque es asimilado de inmediato, muy valioso para enfermos, ancianos, criaturas y para quienes realizan trabajos de gran desgaste porque les da rápido y fácil aporte de energía.

Las abejas fabrican miel en cantidad cerca de tres veces superior de lo que necesitan para sobrevivir.

Sustituir el azúcar por la miel es una buena medida dietética que supone un valor añadido para nuestra salud.

La miel posee propiedades antibióticas, antiinflamatorias y desinfectantes, procedentes de las plantas empleadas por las abejas en su elaboración.

La miel contiene casi un 80% de azúcar en forma de levulosa y glucosa. Por el contrario, el azúcar común contiene de forma exclusiva un solo glúcido: la sacarosa y su importancia nutricional es puramente calórica; es decir, el azúcar es un alimento que sólo aporta calorías vacías y por ello puede considerarse un alimento superfluo.

Composición: hidratos de carbono: levulosa 40,5%, glucosa 34% y sacarosa 1,5%; agua 17,7%; proteínas hasta 1,5%; sales de hierro, cobre, calcio, azufre, manganeso, fósforo, sodio, potasio 1,8%; enzimas y vitaminas A, B1, B2, B3, C y D 2,6%. Calorías: 3,3 cal/g.

Se ha establecido que la miel data del período terciario, hace aproximadamente sesenta millones de años. Además de las citas bíblicas, muchos otros pueblos, como los antiguos egipcios o los griegos, por ejemplo, se referían a la miel como un producto sagrado. En excavaciones egipcias con más de 3.000 años aparecieron muestras de miel perfectamente conservadas en vasijas ligeramente tapadas; llevaba 30 siglos y aún estaba fresca y comestible.

La miel previene problemas de alergia. Sin embargo, como apuntan varios expertos en nutrición, para personas con problemas de alergia al polen, en especial los niños, la ingesta de miel puede desencadenar una crisis asmática debido a que contiene proporciones variables de polen, esporas, hongos, algas microscópicas, hongos e incluso sustancias tóxicas de algunas plantas. Aunque, tomada todos los días en pequeñas dosis (una cucharadita) puede ayudar a prevenir problemas de alergia ya que podría actuar a modo de vacuna.

La miel, al igual que otros endulzantes, puede ser peligrosa para los bebés. Esto se debe a que al mezclarse con los jugos digestivos no ácidos del niño se crea un ambiente ideal para el crecimiento de las esporas que producen toxinas. Aunque dichas esporas son inofensivas para los adultos, debido a su acidez estomacal, el sistema digestivo de los niños pequeños no se halla lo suficientemente desarrollado para destruirlas, por lo que puede causar botulismo infantil. Por esta razón se aconseja no alimentar con miel ni ningún otro endulzante a los niños menores de 18 meses.

La cristalización. Existen distintos tipos de miel de acuerdo a la flora de la cual proviene. Cada miel posee características distintivas que las diferencia unas de otras: pueden ser claras u oscuras, líquidas o sólidas. En casi todas las mieles ocurre naturalmente un fenómeno, llamado cristalización, que se visualiza como pequeños cristales o como miel que ha solidificado. Depende, entre otros factores, del porcentaje de azúcar presente: cuanto mayor es el porcentaje de glucosa más rápido cristaliza. La cristalización representa una garantía de pureza. Casi todas las mieles cristalizan con el tiempo. Si se desea fluidez puede calentarse suavemente a baño maría.

Las Propiedades. La miel posee numerosas propiedades tanto terapéuticas como nutricionales. Las más representativas se mencionan a continuación:

Es de fácil asimilación debido a que posee hidratos de carbono de cadenas cortas. Facilita la digestión y asimilación de otros alimentos: en el caso de los niños facilita la asimilación de calcio y magnesio. Posee mayor poder edulcorante que el azúcar. Mejora la conservación de los alimentos. Es suavemente laxante (regulariza el funcionamiento intestinal). Posee propiedades sedantes. Es antihemorrágica, antianémica, antiséptica, antitóxica, emoliente y febrífuga. Mejora el rendimiento físico, especialmente, en los deportistas. Estimula el vigor sexual. Se utiliza para el tratamiento de faringitis, laringitis, rinitis, gripes, estados depresivos menores, úlceras, gastritis, quemaduras, entre otras. Es utilizada en la desintoxicación de alcohólicos. Estimula la formación de glóbulos rojos debido a la presencia de ácido fólico. Estimula la formación de anticuerpos debido al ácido ascórbico, magnesio, cobre y zinc.

Aún resta mucho por decir de las bondades de este producto tan natural, sano, nutritivo y del resto de los productos de la colmena (polen, propóleos, jalea real). Por eso este artículo es una introducción para entender y aprender de qué se trata el maravilloso mundo de las abejas.