Los antibióticos
Son uno de los más importantes descubrimientos médicos del siglo pasado, pero la automedicación, la mala prescripción y la venta libre están reduciendo su efectividad y así las bacterias son cada vez más resistentes.

El primer antibiótico, la penicilina, introducida en 1938 (descubierta 10 años antes), destruía el 85% de las cepas del estafilococo y, por el contrario, es actualmente el 85% de estas cepas las que son resistentes a la penicilina. La tuberculosis, fácilmente tratable hasta hace unos años, presenta cada vez más resistencia.

A más de 70 años de la creación de los antibióticos, éstos corren el riesgo de perder su potencia y efectividad.

Los especialistas infectólogos afirman que la gran mayoría de los antibióticos que se venden en Argentina son para infecciones de las vías respiratorias superiores (gripes, resfríos, bronquitis), pero el 70% de estas infecciones no son originadas por bacterias sino por virus y por ello no requiere el uso de antibióticos, ya que éstos sólo combaten a las bacterias. Sólo 2 de cada 10 anginas tienen origen bacteriano, y para saberlo con exactitud se debe extraer una muestra de la mucosa de la garganta para analizar en laboratorio.

Indicar cualquier medicamento es un acto médico racional y reflexivo. En el caso de los antibióticos, se presentan cuadros complejos que requieren que el médico derive al paciente a un infectólogo.

Debe tenerse en cuenta que los antibióticos no son vacunas, o sea que tomarlo preventivamente no tiene ninguna eficacia: es perjudicial. Tampoco curan la fiebre; ésta no siempre se debe a una infección bacteriana. Además, no hay que temerle a la fiebre ya que es un mecanismo de defensa por el cual el organismo ajusta la temperatura corporal para hacer más difícil la multiplicación de gérmenes; claro que la fiebre genera molestia, pero se soluciona con aspirinas u otros medicamentos.

Es común que se vaya a una farmacia a comprar un antibiótico que recomendó un amigo, un pariente o que el médico le recetó el año pasado. Una forma efectiva de evitar la automedicación de antibióticos sería establecer que su venta fuera bajo receta archivada, como ocurre con los psicofármacos.

La automedicación es un problema de toda la comunidad. Las infecciones más alarmantes son las intrahospitalarias; las bacterias que están en hospitales han sobrevivido a muchos tratamientos y se convirtieron en resistentes.

Las bacterias son microorganismos unicelulares que representan uno de los estadios más primitivos de la organización de los seres vivos. Con la aparición del primer antibiótico, la penicilina, se pudo controlar las infecciones pero hoy se están volviendo cada vez más resistentes por varias causas, como el consumo innecesario de antibióticos y el abandono inadecuado de los tratamientos con antibióticos.