Alimentación orgánica

Un alimento orgánico es aquél que se produce desde su origen sin ningún agregado de sustancias químicas: la semilla no debe haber sufrido modificación genética, durante el cultivo no se aplican agroquímicos y no se utilizan conservantes químicos en el procesamiento de los alimentos.

Muchos de los contaminantes no tienen efecto inmediato sobre la salud, pero sí actúan a largo plazo mediante su acumulación en el organismo (enfermedades crónicas, malformaciones, etc.).

En el caso de los alimentos de origen animal: los animales no pueden comer alimentos que no son orgánicos y deben vivir a campo abierto.

Los alimentos orgánicos proveen una dieta segura y sana, libre de pesticidad y residuos de productos químicos sintéticos; además poseen el cien por ciento de su valor nutritivo.

Previenen la erosión de los suelos. La erosión que sufren los suelos tratados con fertilizantes químicos es 7 veces más rápida que la capacidad de reconstrucción natural de los mismos.

Los alimentos orgánicos tienen más sabor, resguardan la calidad del agua, y protegen la salud de los granjeros y poblaciones cercanas.

Sugerencias para una alimentación más saludable. Consumir menos carne. Incorporar leche y huevos orgánicos a la dieta. Consumir frutas y verduras locales y de estación, en lo posible orgánicas; si esto no es posible, pelar las frutas y lavar muy bien frutas y verduras. Prefiera los alimentos envasados en vidrio, no plástico. No guardar restos de comida en recipientes de aluminio. Comprar alimentos frescos, sin procesar y sin envasar.