Limpieza Hepática Profunda

    por: “Namasté” - Bienestar Natural

Resulta prioritario atender las necesidades depurativas del hígado, especialmente en primavera, época clave para este órgano según los postulados de la antigua medicina china. Transcurrido el invierno, el hígado intenta desembarazarse de todos los excesos acumulados en la época de los alimentos densos y calóricos. Por ello la necesidad de estimular los mecanismos de evacuación.

Un hígado cansado y sobrecargado genera gran variedad de síntomas físicos, como: dificultades para asimilar alimentos, inapetencia, dolores de cabeza luego de comer, boca pastosa, lengua blancuzca o amarillenta, sabor amargo en la boca, hinchazón de vientre, acumulación de gases, nauseas, vértigo, piel amarillenta, cutis graso, granos, catarro, estreñimiento, heces en forma de confites o poco consistentes y de color amarillento, insomnio en las primeras horas de la noche y dificultades para despertar por la mañana, picazón de piel, caspa, caída del cabello, migrañas, cefaleas, dolor en la nuca, síndrome premenstrual, fatiga muscular, edemas, calambres, mala circulación, coloración verdosa del rostro y los ojos,  problemas de visión, precoz pérdida de la vista.

Dos líneas verticales en el entrecejo, nos indican un hígado agotado. Cefaleas y migrañas aparecen cuando este órgano se siente afectado y no llega a desempeñar su función de empujar y distribuir la energía hacia la cabeza y las extremidades; entonces la cabeza se congestiona y se calienta, al mismo tiempo que las manos y los pies se enfrían.

Dado que el hígado es responsable de la formación de la albúmina y las hormonas, su mal función repercute directamente en los sistemas inmunológico y hormonal. Por lo tanto, en general puede afirmarse que las enfermedades crónicas y degenerativas reflejan el mal estado hepático o, mejor dicho, resultan ser su consecuencia directa.

La medicina oriental clasifica a hígado y vesícula como órganos pares, es decir que se afectan mutuamente: si está mal uno, también está mal el otro y viceversa. Los síntomas físicos del desorden vesicular son: dolores de caderas, migrañas (localizadas sobre todo en la sien derecha), boca amarga por la mañana, vómitos ácidos, tensiones en el hombro derecho, dolores en las articulaciones (rodillas en particular), cuello rígido, ansiedad e insomnio. El color de la piel suele ser pálido o amarillento, tonalidad que también se evidencia en los ojos.

Hígado y emociones. El estado emocional y la claridad mental de una persona, dependen de la libre circulación de la energía y la sangre. Es el hígado quien controla ambos factores, y por tanto la estabilización del equilibrio emocional. Un hígado sano proporciona juicio claro y decisiones firmes. El bloqueo de su energía crea un estado depresivo y de agobio.

Los desequilibrios biliares se asocian con depresión, irritabilidad, mal humor, ira, violencia, rigidez de pensamiento, cólera, excesiva preocupación por los detalles, frustraciones y miedo hacia lo desconocido.

Según la medicina tradicional china, el hígado es el “maestro de la astucia y de la acción”, así como la vesícula biliar lo es de la “fuerza de decisión”. La salud de ambos órganos determina la capacidad de ser un líder. La capacidad de previsión, o sea de anticipar la realidad interior y exterior, depende de la salud del sistema hígado/vesícula.

Los cálculos biliares. El Hígado, nuestro laboratorio interno, cumple gran cantidad de funciones y casi todo lo que ocurre en el cuerpo tiene que ver con su estado. A raíz del ensuciamiento alimentario y la consiguiente permeabilidad de la mucosa intestinal, grandes cantidades de sustancias inconvenientes llegan a él y generan un crónico colapso tóxico, que repercute en muchos ámbitos y que generalmente no es tenido en cuenta a la hora de abordar un problema concreto de salud.

Es el caso de los cálculos biliares, que se generan dentro de la estructura hepática (cálculos intra hepáticos); están constituidos por colesterol, fragmentos de bilis coagulados, calcio y pigmentos, como la bilirrubina. Además tienen desechos coloidales (moco), toxinas, bacterias y parásitos muertos. Siendo el colesterol el principal ingrediente, son poco perceptibles en la tecnología de diagnóstico por rayos o ultrasonidos. A lo sumo, en algunos casos se diagnostica a la persona como hígado graso (aparecen zonas blancas en los exámenes por ultrasonido). Es posible que una persona con este diagnóstico tenga cientos o miles de piedras, de distintos tamaños, alojadas en su hígado.

A través de la “Limpieza Hepática Profunda” podemos eliminarlos y recuperar la correcta funcionalidad del hígado, resolviendo así graves desórdenes crónicos.

Beneficios: Potencia el sistema inmunológico. Estimula la actividad y regeneración celular. Rejuvenecimiento, adelgazamiento, flexibilidad muscular. Alivia depresión, tensión nerviosa, alergias y dolores. Mayor claridad mental y equilibrio emocional. Mejora la visión y digestión. Mayor energía y vitalidad.