Cacho Castaña 

Este mes no ofrecemos una nota biográfica sobre una personalidad del tango. Optamos por suspender momentáneamente esa modalidad, como una pausa, un recreo para, al mismo tiempo, acompañar el mal momento que está pasando otra personalidad de Buenos Aires: Cacho Castaña. El carismático Cacho ya viene aguantando varias internaciones en los últimos tiempos; está cargando con la acumulación de años, décadas de tabaco y noche, y no sabemos aun si podrá recomponer suficientemente su salud. Ojalá que sí. Mientras tanto, queremos recordar la faceta artística que más nos gusta de él: la del tipo apasionado del tango y de Buenos Aires y que lo demuestra en algunas de sus canciones. Para ello, seleccionamos el tango “Café La Humedad” y la canción “Garganta con arena”, ambas obras con letra y música del querido Cacho.

CAFÉ LA HUMEDAD

Humedad...

Llovizna y frío...

Mi aliento empaña

el vidrio azul del viejo bar.

No me pregunten si hace mucho que la espero:

un café que ya está frío y hace varios ceniceros.

Aunque sé que nunca llega

siempre que llueve voy corriendo hasta el café,

y sólo cuento con la compañía de un gato

que al cordón de mi zapato lo destroza con placer.

 

Café La Humedad, billar y reunión...

Sábado con trampas... ¡Qué linda función!

Yo solamente necesito agradecerte

la enseñanza de tus noches

que me alejan de la muerte.

Café La Humedad, billar y reunión...

Sábado con trampas. ¡Qué linda función!

Yo simplemente te agradezco las poesías

que la escuela de tus noches

le enseñaron a mis días.

 

Soledad de soltería... Son treinta

abriles ya cansados de soñar.

Por eso vuelvo hasta la esquina del boliche

a buscar la barra eterna de Gaona y Boyacá.

¡Ya son pocos los que quedan!

Vamos, muchachos, esta noche a recordar

una por una las hazañas de otros tiempos

y el recuerdo del boliche que llamamos La Humedad.

 

GARGANTA CON ARENA

(dedicado al cantor Roberto “Polaco” Goyeneche)

 

Ya ves,

el día no amanece,

Polaco Goyeneche,

cantame un tango más.

Ya ves,

la noche se hace larga,

tu vida tiene un karma,

cantar, siempre cantar.

 

Tu voz,

que al tango lo emociona

diciendo el punto y coma

que nadie le cantó.

Tu voz,

de duendes y fantasmas,

respira con el asma

de un viejo bandoneón.

 

Canta

garganta con arena,

tu voz tiene la pena

que Malena no cantó.

Canta,

que Juárez te condena

al lastimar tu pena,

con su blanco bandoneón.

 

Canta,

la gente está aplaudiendo,

y aunque te estés muriendo

no conocen tu dolor.

Canta,

que Troilo desde el cielo,

debajo de tu almohada

un verso te dejó.

 

Cantor,

de un tango algo insolente,

hiciste que a la gente

le duela tu dolor.

Cantor,

de un tango equilibrista,

más que cantor artista,

con vicios de cantor.

 

Ya ves,

a mí y a Buenos Aires

nos falta siempre el aire

cuando no está tu voz.

A vos,

que tanto me enseñaste,

el día que cantaste

conmigo una canción.