Buena alimentación y Actividad física para un buen corazón

Importante rol cumple la alimentación en la prevención y tratamiento de la mayoría de las enfermedades. Tres procesos tienen una relación directa con la prevalencia de una de las causas de muerte actualmente más frecuente, que es la enfermedad de las arterias coronarias; ellos son: obesidad, aumento del colesterol en la sangre y la hipertensión arterial, y dependen en gran medida de la alimentación.

El principal responsable de la aterosclerosis es el colesterol. La aterosclerosis es la acumulación de sustancias grasas en las paredes internas de las arterias. La mayoría de las personas no saben que padecen esta enfermedad cardíaca hasta que se presentan complicaciones como angina de pecho, dificultad para respirar, ataque cardíaco o accidente cerebrovascular. Para prevenir y tratar la aterosclerosis se deben controlar los niveles de colesterol, la hipertensión, la diabetes; adelgazar si se tiene sobrepeso; dejar de fumar y reducir el consumo de alimentos de origen animal ricos en grasas y colesterol (carne roja, pollo con piel, yema de huevo, leche entera, crema de leche, quesos, manteca, margarina, fiambres, frituras).

La función del corazón consiste en bombear sangre a los tejidos del organismo, suministrando así a todas las células los nutrientes y el oxígeno que necesitan; al mismo tiempo retiran de ellas el dióxido de carbono (el gas empobrecido que se forma durante el proceso metabólico).

Si el flujo continuo de sangre que realiza el corazón se interrumpiera, la vida no se puede mantener; si el funcionamiento del corazón es alterado por alguna enfermedad cardiovascular, el sujeto se resiente y su salud se deteriora. Desde los tejidos, una sangre pobre en oxígeno es transportada por venas hasta el lado derecho del corazón, donde es bombeada a través de los pulmones y retorna al lado izquierdo del corazón y desde allí es bombeada a todos los órganos del cuerpo.

El oxígeno contenido en el aire que inspiramos pasa a la sangre en los pulmones. El dióxido de carbono que se forma durante el metabolismo de las células atraviesa la fina pared de los capilares pulmonares y penetra en los pequeños alvéolos pulmonares, para abandonar el cuerpo durante la espiración.

Para funcionar bien, el corazón debe trabajar de día y de noche, para un suministro ininterrumpido de la sangre rica en oxígeno. Cuando las arterias coronarias principales se estrechan por arterioesclerosis o se bloquean por un coágulo, el paciente sufre una enfermedad cardíaca coronaria.

El corazón se fortalece mediante la actividad física. La principal alteración derivada del entrenamiento es un aumento de la fuerza del corazón, que se transforma en una bomba sanguínea más potente. La cantidad de sangre que puede circular a través de él aumenta y puede conseguirse un mayor suministro de energía destinada a la función bombeadora.

Estos cambios en el corazón tienen grandes consecuencias para su funcionamiento: éste se hace más eficaz. Tras unos pocos días de entrenamiento físico, cualquier persona puede experimentar un descenso en su frecuencia cardíaca (pulso) en reposo.

Para que la sangre sea impulsada de forma eficaz a través de las arterias y capilares y vuelva por las venas al corazón, éste debe generar una presión adecuada. Cuando la sangre es impulsada hacia las arterias, en cada latido del corazón la presión aumenta al máximo (entre 120 y 140 en adulto sano); durante la relajación del músculo cardíaco la presión disminuye al mínimo (entre 70 y 80 en adulto sano).

La actividad física contribuye a mantener la presión sanguínea en niveles normales, junto con otros hábitos saludables tendientes a alejar el fantasma de la hipertensión. La presión varía de acuerdo con la intensidad del ejercicio; también varía con otros factores como por ejemplo los de tipo emocional.

Cuando se realiza un ejercicio suave, el aumento de presión es poco acentuado y se hace mayor a medida que el esfuerzo muscular aumenta.

El ejercicio físico regular actúa sobre el sistema cardiovascular; el consumo de oxígeno se hace mayor. La forma física mejora y capacita para un esfuerzo mayor.