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Tercer encuentro anual del grupo interdisciplinario de seguimiento de alto riesgo de neonatología

Una red de atención para prematuros une a las maternidades de los hospitales porteños, y brinda atención y seguimiento interdisciplinarios.

Días atrás, el aula magna del Hospital Piñero se llenó de niños; era el tercer encuentro anual del grupo interdisciplinario de seguimiento de alto riesgo de neonatología.

El equipo es un pequeño eslabón de un gran proyecto: la Red de Neonatología del gobierno porteño, que nuclea a todas las áreas de esa especialidad de los hospitales de la ciudad de Buenos Aires. Fue a partir de 2004 que el hospital Piñero comenzó a atender a recién nacidos de menos de 1500 gramos.

La Dra Sara Petelski enumera los posibles problemas que acechan a los niños que nacen antes de las 37 semanas de gestación: la retinopatía del prematuro, una afección en el pulmón por la inmadurez llamada displasia broncopulmonar, hemorragias intracraneanas y alteraciones en la audición.

"Hay un interés especial en mejorar las altas tasas de mortalidad de los prematuros -dijo el doctor Alberto Durante, jefe de la división de Pediatría del hospital de Niños Ricardo Gutiérrez-. El gobierno de la ciudad ha formado redes de casi todas las especialidades, y la de neonatología es una de las más importantes. Está conformada por los jefes de las maternidades de los hospitales porteños. Dentro de ella, hay consultorios de seguimiento del recién nacido como el que se desarrolla en el Piñero”, afirma el Dr. Durante, que coordinó la red durante dos años.

En el encuentro, la madre de una niña recuerda: “estuvo en la incubadora más de dos meses y yo sólo la miraba, no podía tocarla”. Cielo camina por el salón con su vestido blanco, aún no cumple los dos años y pese a haber sido prematura, su madre afirma con una sonrisa que hace todo lo correspondiente a los chicos de su edad. Silvia Intipampa la mira y cuenta que cuando nació, su hija pesó 980 gramos y midió 27 centímetros. Cielo, cuya hija nació en el sexto mes de gestación cuando su madre sufrió una hemorragia y debieron realizarle una cesárea de urgencia, dijo: “Los médicos me dijeron: «Vamos a ver si resiste, es muy chiquita». Estuvo dos meses en incubadora y todos en el hospital me aconsejaban que le hablara, que no perdiera las esperanzas. Yo le decía «muñequita», porque era tan chiquita que me hacía acordar cuando yo jugaba a las muñecas.”

Mientras las madres conversaban, los neonatólogos, kinesiólogos, psicopedagogos, psicólogos, trabajadores sociales y fonoaudiólogos armaban una gran mesa, con comida que ellos mismos habían preparado.

Los profesionales conformaron definitivamente el grupo interdisciplinario el año pasado.

fuente:  lanacion.com