La Columna Vertebral

    por: Ángela Beatriz Olmedo - Médica Homeopática

Nuestra columna es el sostén, el soporte principal de la parte superior de nuestro cuerpo. Nos permite mantenernos erectos, flexionar o girar nuestro tronco. También cubre y protege la médula espinal. Los nervios de nuestra columna se ramifican al resto de nuestro cuerpo, es la conexión entre el cerebro y los órganos.

La columna vertebral está compuesta por vértebras, como se observa en siguiente figura:

  

En la parte inferior están 5 vértebras fusionadas llamadas el sacro, y por último el coxis o rabadilla, otro grupo de la vértebra fusionadas.

Las vértebras están articuladas entre sí por los discos intervertebrales; las dos primeras cervicales no poseen discos ni entre ellas, ni con respecto al cráneo.

Teniendo en cuenta la parte nerviosa conectora de nuestro cuerpo, la columna encierra y por lo tanto protege algo tan importante y necesario como es la médula espinal. En conjunto, la médula espinal y los nervios raquídeos procesan los reflejos; también es el lugar donde se integran los impulsos nerviosos que surgen en ella o que le llegan desde la periferia y el encéfalo. Cada vértebra y sus ramificaciones nerviosas se conectan directamente con los órganos y la energía vital llega a cada parte del organismo gracias a estas conexiones nerviosas. Un desequilibrio en la columna determina un desbalance en los órganos conectados.

La médula espinal está localizada dentro de la columna vertebral, en el conducto vertebral (raquídeo), que le da protección, tanto la estructura ósea como los fuertes ligamentos, las meninges y el líquido cefaloraquídeo.

Los discos que se encuentran entre cada una de las vértebras proveen movilidad y actúan como amortiguadores. La médula espinal se desplaza al centro de la columna, y en cada una de las vértebras los nervios se ramifican a través de agujeros al resto del cuerpo.

El disco está compuesto por dos partes: la capa fuerte exterior y el centro que contiene materia gelatinosa. Una ruptura en el disco ocurre cuando el centro empuja la capa exterior fuera de posición. Regularmente ocurre cuando envejecemos y los discos pierden algo de flexibilidad.

El síntoma más común de la ruptura en el disco es el dolor que se extiende desde la nalga hasta la pierna, llamada ciática; el dolor se desarrolla porque el disco protuberante está presionando a las raíces del nervio ciático. Cuando vamos envejeciendo el contenido de agua en las células del cuerpo disminuyen; sin el suficiente espacio entre las vértebras pueden presionar una contra la otra, y pellizcar el nervio o formar un espolón de hueso. Estos cambios ocurren en cierto grado en cada uno de nosotros.

Nuestra espalda y cuello están sostenidos por un número de ligamentos y músculos. Si ellos se dañan, ponen tensión en el resto de la estructura de nuestra espalda. Las técnicas de levantamiento apropiados junto con ejercicios pueden prevenir daños y problemas en la espalda.

Prevenciones en el cuidado de nuestra columna: •Ejercicios regulares y estiramiento ayudan a mantener músculos fuertes y flexibles; también practicar yoga contribuye a atenuar los síntomas de artrosis. •Siempre levantar objetos correctamente para evitar lesiones. •Evitar el sobrepeso quitando así la tensión en la columna. •No Fumar.

•Cuidar la postura, especialmente en el trabajo y al sentarse; la mala postura puede causar varios problemas en la columna.