El  aceite de oliva

        por:  Oscar Urgu

La calidad del aceite de oliva está normada por el Consejo Oleílico Internacional. Acorde al porcentaje de ácido oleico que contiene, se clasifica en: a) Extra Virgen: hasta, Calidad corriente sin denominación: hasta el 3,3%.

Superado el 3,3% se denomina Lampante, ya que éste era el empleado para las lámparas de iluminación. A este aceite lampante se lo refina, le cambian aromas, colores y sabores mediante procesos químicos, y les reducen la acidez cortándolo con un aceite fino, por ejemplo con uno virgen. Después de todos estos retoques y disfraces, sale a la venta etiquetado con la leyenda “puro de oliva” o “100% oliva”.

El aceite que presento es de primera presión en frío calidad “extra virgen”. Éste  se presenta en dos sabores: suave y fuerte, siendo la diferencia entre ambos, la maduración de la aceituna al momento de la cosecha. El suave está prensado cuando la aceituna está pintona, es decir cuando recién empieza a madurar, en tanto que para la elaboración del fuerte se prensa la aceituna cuando está casi negra. De allí el motivo de la variación de color, sabor y aroma. Ambos solidifican a los 14º y vuelven a licuarse a temperatura ambiente, siendo ésta una prueba de autenticidad del aceite de oliva, ya que los comunes no cumplen este requisito.

Otro dato interesante es su empleo en frituras: los aceites comunes (puros o mezclas) se queman a los 130º  tornándose su reutilización nociva y de mal sabor. En cambio el aceite de oliva extra virgen se quema a los 350º,  lo que permite utilizarlo en hasta cinco oportunidades, manteniendo sus cualidades intactas, constituyéndolo en un alimento sano y económico.

Usándolo habitualmente en nuestras comidas, además de cocinar rico, ayuda a prevenir, mitigar o curar, entre otras, las siguientes patologías: Colesterol, Arterioesclerosis, Enfermedades coronarias, Diabetes, Cálculos biliares, Ulceras pépticas y gastroduenales, Estreñimiento crónico, Indigestión, Cáncer.

En cuanto al crecimiento, en infantes es una fuente muy adecuada de Vitamina E, con acción semejante a la leche materna. En los jóvenes en desarrollo es sumamente importante en la calcificación de los huesos.

Uso externo: Piel: ayuda a mantenerla tersa y suave (cara, manos), alivia la Psoriasis

Higiene del bebé: mantiene la colita feliz, sin ninguna irritación.

Bibliografía: “El aceite de Oliva”, A. K. Kiritsakis y otros, Edit. A: Madrid Vicente ediciones, Madrid.