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Ariel Ramírez
A 2 años de la muerte de este imprescindible de la Cultura Argentina

Ariel Ramírez (viene de pág. 24): nació en la ciudad de Santa Fe el 4 de setiembre de 1921. Fue el cuarto entre los seis hermanos nacidos del matrimonio entre doña Rosa Blanca Servetti y don Zenón Ramírez, que era maestro, periodista y escritor.

Estudió piano en su ciudad natal, pero los estudios de composición los realizaría muchos años más tarde en Buenos Aires, con Luis Gianneo y Erwin Leuchter. Al tener su título de maestro de escuela, ya estaba convencido de que su futuro estaría destinado a expresar musicalmente las vivencias del hombre del interior de su país; entonces buscó familiarizarse con las manifestaciones de instrumentistas y cantores populares. Así fue que se radicó en Córdoba, al amparo de sus amigos estudiantes tucumanos Chonchón y Raúl Mothe, y allí conoció a Atahualpa Yupanqui, quien lo impulsó a conocer el noroeste. Ariel Ramírez le hizo caso y desde 1941 viajó por las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy. Vivió varios meses en Humahuaca, donde recibió una fecunda orientación del Dr. Justiniano Torres Aparicio, músico y conocedor de la cultura nacional. También estuvo radicado un tiempo en la región cuyana, principalmente en Mendoza.

En todo ese tiempo ofreció recitales de piano interpretando obras de música tradicional argentina y sudamericana. Y ya iba intercalando sus primeras composiciones.

En 1943 llegó a Buenos Aires, donde brindó numerosos conciertos y tuvo contrato permanente en Radio El Mundo. En 1946 grabó para RCA Victor sus primeros discos, uno de los cuales incluía la zamba “La Tristecita”, primera obra propia que le dió popularidad.

En 1950 hizo su primer viaje a Europa, donde permaneció alrededor de cuatro años con residencia permanente en Roma, pero efectuando numerosas giras como intérprete de música argentina en distintas salas de conciertos y teatros de Italia, Austria, Alemania, Holanda, Bélgica e Inglaterra. En España fue becado por el Instituto de Cultura Hispánica para efectuar estudios sobre la música española de transmisión oral. En 1954 se instaló en Lima, donde continuó su carrera de solista haciendo presentaciones en distintas ciudades de ese país, y también en otras de Bolivia, Chile y Uruguay.

En 1955 volvió a la Argentina, donde organizó la Compañía de Folklore Ariel Ramírez para llevar adelante un espectáculo coreográfico musical, para el cual convocó a artistas de distintas regiones del país. La compañía desarrolló su actividad durante más de veinte años por casi todo el territorio argentino. En su etapa inicial convocó a intérpretes que representaban lo más puro de las expresiones musicales vernáculas, tales como el conjunto vocal Los Fronterizos y el magistral charanguista boliviano Mauro Núñez.

Dijo Carlos Vega, eminente musicólogo argentino: “Ariel Ramírez, celebrado pianista y compositor nativo, parece haber entendido muy bien que la danza natural es, sin más, un bello espectáculo. Sobre la pura base de las formas rurales, sin alterar las estructuras tradicionales (salvo lo indispensable para su adecuación a la escena) Ariel Ramírez, ha creado para su Compañía de Folklore un programa en que la destreza de los bailarines, la calidad de la música y la excelencia y propiedad de los trajes y el vistoso manejo de las luces, se unifican para ofrecer al espectador una profunda nota de arte depurada por la mesura y el buen gusto. La intensa labor de difusión que su conjunto desarrolla por el interior presta el mejor servicio al conocimiento de las tradiciones argentinas”.

Entre los músicos más destacados que iniciaron o desarrollaron sus incipientes carreras actuando con el Maestro Ariel Ramírez mencionaremos (para sumar a los ya citados) a Jorge Cafrune, Jaime Torres y Raúl Barboza. En 1957 el grupo, que en ese momento estaba integrado por veinte músicos y bailarines, realizó una gira de cinco meses por la ex Unión Soviética, Polonia y la entonces Checoslovaquia. Una gira por esos países tras la “cortina de hierro” (tenían gobiernos comunistas) era novedoso por entonces. A su término, Ramírez continuó ofreciendo conciertos como solista de piano en Europa. Varias composiciones suyas se popularizaron en Argentina: “Triste pampeano n° 3”, “Agua y sol del Paraná”, “Los inundados”, “Volveré siempre a San Juan”, “Allá lejos y hace tiempo”, “El Paraná en una zamba”, y fueron adquiriendo gran difusión en versiones de los más importantes intérpretes del folklore.

En la década de 1960 realizó innumerables giras por Argentina y comenzó a grabar para Philips una serie de LP con sus obras, en piano solo o en colaboración con otros músicos, y también una colección que constituye una antología de la música de algunas regiones argentinas (pampeana, litoraleña o mesopotámica) y de algunos géneros musicales (el vals criollo, la zamba y el tango). De todos sus discos como intérprete, el que adquirió mayor trascendencia fue Coronación del Folklore, uno de los hitos fundamentales del nativismo, grabado en 1963 con Eduardo Falú y Los Fronterizos. Como compositor escribió, además de una larga lista de canciones, varios ciclos integrales, presentados todos ellos a través de ediciones discográficas que tuvieron fuerte repercusión. El primero de estos discos es el que incluye la Misa Criolla” y, también en carácter de estreno, los villancicos criollos reunidos bajo el título Navidad Nuestra” con textos de Félix Luna. De difusión internacional, la Misa Criolla fue editada en más de 40 países con más de 3 millones de placas discográficas y fue cantada, entre otros, por George Dalaras, Mercedes Sosa y José Carreras (Plácido Domingo cantaba el Kyrie con el guitarrista Dominic Miller). En 1974 el disco de la “Misa Criolla” recibe la distinción “disco de platino”, al alcanzar el millón de discos vendidos (en el mundo entero).

En 1965 grabó con Ramón Navarro la cantata épica Los Caudillos” escrita en colaboración con el historiador y poeta Félix Luna. Un nuevo gran acontecimiento fue la aparición en 1969 del disco Mujeres Argentinas”, cantado por Mercedes Sosa y también con textos de Luna. Algunas de sus canciones, “Alfonsina y el mar” y “Juana Azurduy”, se cuentan entre las más logradas de su amplia producción.

“Cantata Sudamericana” (1972) (grabado con Mercedes Sosa) y Misa por la Paz y la Justicia” (1981) son sus últimas producciones de largo alcance. Con esta nueva obra coral, que incluye recitados de pasajes bíblicos de profunda significación, Ariel Ramírez renueva su vibrante mensaje de amor y paz. Se presentó con gran jerarquía y la participación de artistas notables como Alfredo Alcón, Oscar Cardozo Ocampo, Zamba Quipildor, Damián Sánchez y Domingo Cura. Al igual que en la Misa Criolla, estuvo guiado en los fundamentos teológicos por el presbítero Osvaldo Catena, entrañable amigo de Ariel Ramírez desde los años juveniles en Santa Fe.

En estos años también compuso música para algunas películas argentinas. Por ejemplo, cabe mencionar que en 1968 ganó el Premio a la Mejor Música por el film “Martín Fierro” (del director Leopoldo Torre Nilsson), otorgado por la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina.

Con fines didácticos, escribió los 15 Estudios para piano sobre ritmos y formas de la tradición musical argentina”, (publicado en 1975) que es texto de estudio en los Conservatorios nacionales y privados de nuestro país. También escribió las Canciones provincianas”, para voces iguales de los niños, álbum que tuvo gran aceptación en la escuela primaria.

Mencionaremos algunas otras obras suyas, como “Antiguo dueño de las flechas (Indio toba)” (de 1972, con Félix Luna), “Tríptico mocoví” (de 1980, con Guiche Aizenberg) y “La hermanita perdida” (de 1980, con Atahualpa Yupanqui, aire de milonga dedicado a las islas Malvinas).

Continuó ininterrumpidamente sus giras y presentaciones tanto en su país como en el exterior, aunque con menor frecuencia que en décadas anteriores.

El 5 de agosto de 1992 se realizaron tres memorables conciertos en su homenaje en el Teatro Colón de Buenos Aires y en el Luna Park, bajo el título Ariel Ramírez, 50 años con la música nacional, en el que participaron algunos de los más importantes intérpretes de la música popular argentina (como Eduardo Falú, Jairo, Facundo Ramírez -hijo del Maestro-, Domingo Cura y Zamba Quipildor) y se interpretaron exclusivamente obras suyas.

Sus canciones han sido objeto de múltiples grabaciones de artistas internacionales y se conocen versiones pertenecientes no sólo al mundo hispano-parlante sino muchas registradas en inglés, italiano, francés, hebreo y árabe.

Sin abandonar su actividad artística, Ariel Ramírez se ocupó tenazmente de la defensa del derecho de autor. "Me hice dirigente autoral porque me robaron una obra. Fue en Francia que grabaron con otro título mi obra "La Peregrinación". Sentí mucha pena. Y pensé que si a un tema tan difundido y de un autor al que le grabaron muchísimas composiciones le hacen esto, qué será a los menos difundidos. Tras sentir en carne propia el daño moral y material que eso significa, decidí ponerme al lado de los que tanto lucharon y siguen luchando por los derechos autorales" (expresado en La Tribuna, Asunción, mayo de 1970). El reclamo fue atendido favorablemente editándose para Francia con su otro título “Aloutte” (La Peregrinación) y la correspondiente poesía en francés.

Así que ya desde fines de los años 60, durante toda su vida trabajó intensamente a favor de los derechos de los autores y compositores de música. Y tanto en la Argentina como a nivel internacional.

Fue Presidente de SADAIC en los períodos 1970/74, 1974/77, 1993/97, 1997/2001, 2001/2005.

Fue Presidente del Consejo Panamericano de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores [CISAC] en los años 1969, 1971, 1975. De esta Confederación fue también miembro del Consejo de Administración.

También fue Presidente del Consejo de Administración del Buró Internacional de Sociedades Administradoras de Derechos de Grabación y Reproducción, de 1974 al 75.

En 1980, en coincidencia con la celebración de los 400 años de la Fundación de Buenos Aires (la segunda y definitiva, por Juan de Garay), Ariel Ramírez publicó un longplay (disco larga duración, más o menos el equivalente a lo que hoy conocemos como CD, Compact Disc), que para ser largo era corto, pues apenas pasaba los 30 minutos. Sin embargo, este muy recomendable disco contiene 12 versiones instrumentales de tangos de la llamada Guardia Vieja, es decir de los inicios del Tango rioplatense. A saber: “Unión Cívica”, “Papas calientes”, “El amanecer”, “La C...ara de la L...una”, “El apache argentino”, “Germaine”, “13”, “El Talar”, “Mordeme la oreja izquierda”, “Felicia”, “Amalhaya quién pudiera!”, “Organito de la tarde”. Para quienes gusten buscarlo, apuntamos que lleva como título “El Tango según... Ariel Ramírez” con el agregado de “1896 - 1923” (pues los tangos fueron compuestos entre esos años), y el subtítulo “En Homenaje a los 400 Años de la Fundación de Buenos Aires”. El gran protagonista de estas grabaciones es el piano del Maestro, y vale la pena tener este álbum por varias razones: para comprobar y disfrutar de la buena técnica pianística de Ramírez, de su buen gusto como arreglador, y de cómo interpretó el espíritu de esos tangos pioneros, casi como una documentación estilística; esto último tiene un beneficio adicional, dado que hay disponibles comercialmente muy pocas grabaciones de las primeras décadas del tango, debido a lo muy malo del sonido de aquellos primeros tiempos del sistema de grabación, y esta reinterpretación respeta mucho el estilo, pero con la ventaja de que el sonido es impecable.

Durante la Presidencia de Raúl Alfonsín el músico estuvo al frente del Centro de Divulgación Musical de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Desde esa función proyectó y desarrolló un programa de asistencia a la educación musical en las escuelas primarias, “La música va a la escuela”, destinado al conocimiento y difusión de las culturas musicales regionales del país. También un programa de divulgación de todas las manifestaciones musicales -tanto populares como académicas- y en tal sentido promueve la actuación en todos los ámbitos de la ciudad, en especial espacios al aire libre y en forma gratuita, de organismos estables sinfónicos y corales, grupos instrumentales y solistas. En la temporada de verano, de noviembre a marzo de 1988 alrededor de un millón de personas concurrieron a dichos acontecimientos culturales.

El Maestro Ariel Ramírez recibió múltiples Premios y distinciones, en nuestro país y también en otros. Fue sin duda uno de los principales músicos argentinos del siglo veinte. Falleció el 18 de febrero de 2010 en la bonaerense Monte Grande, a la edad de 88 años. Seguirá siendo recordado, entre otras cosas, por sus maravillosas composiciones.

fuentes:   www.wikipedia.com  y www.arielramirez.com