¿Qué es la Voluntad?

        por la  Lic. Valeria Picandet - Psicóloga y Terapeuta en Bioenergética y Nuevas Terapias Psicológicas

Según el diccionario, la voluntad es la intención, la resolución que nos mueve, o no, a hacer una cosa.

La creencia generalizada de nuestra sociedad dice que es una capacidad que al ejercerla nos ayuda a vencer los obstáculos y tener una actitud positiva ante la adversidad. Con “fuerza de voluntad” hacemos lo que es más conveniente para nosotros, aunque esto sea bien distinto a lo que mas nos guste.

Esta voluntad, que caracteriza a muchos sobrevivientes, es la misma que también les ha posibilitado, en muchos casos, elaborar estrategias para alcanzar diversas formas de éxito. Una de ellas es la negación del sentimiento, sustituyéndolo por un intelecto agudo y calculador. Esto puede resultar positivo en un mundo en que los sentimientos son una desventaja, donde los valores predominantes son el poder, el dinero y el prestigio, y donde prevalece una intensa competencia por dicho éxito. En un medio tal, los sentimientos se subordinan al impulso de triunfar. Algunos lo logran, pero muy probablemente sus vidas quedan emocionalmente vacías. Tienen pocas o ninguna relación íntima gratificante, pocos o ningún placer real en su trabajo, pocos o ningún gozo verdadero. Se lo percibe en la opacidad de sus ojos, su tono de voz ó en la falta de energía en sus movimientos. Muchos sufren depresión y la mayoría se lamenta de una fatiga y cansancio crónicos. La dinámica básica en estas personas es su disociación del cuerpo.

Es por ello que desde el enfoque Bioenergético se propone que la voluntad es un mecanismo de emergencia que tiene gran valor de supervivencia, pero ningún valor de placer, ya que normalmente, el cuerpo no funciona a golpes de voluntad, sino en virtud de su innata fuerza vital.

Los individuos sanos sólo recurren a su fuerza de voluntad en caso de emergencia, es decir, cuando actúa el instinto de autoconservación coordinando las respuestas del cuerpo a la realidad externa, a través del control de la musculatura voluntaria. En cambio, sus acciones normales están motivadas por sus sentimientos, más que por su voluntad. No se necesita fuerza de voluntad para hacer lo que uno desea: cuando el deseo es intenso, no hay necesidad de voluntad. El deseo es una carga energética activadora de un impulso que da origen a acciones libres y, en general, gratificantes. Un impulso es una fuerza que fluye desde el centro del cuerpo hacia la superficie, donde mueve a los músculos a la acción. La voluntad, en cambio, es una fuerza que proviene del ego, de la cabeza, y lleva a actuar en forma contraria a los impulsos naturales del cuerpo.

Creo que es una buena aliada; usémosla para sortear obstáculos pero no como una forma de vida. Usémosla para superarnos pero no para tapar nuestras verdaderas emociones o deseos.