5 de Junio
Día del Medio Ambiente

Nuestro planeta ha sido maltratado por décadas. Con la utilización del carbón de piedra (hulla) y luego con la industrialización del petróleo como fuente de energía y, más reciente, con la investigación y puesta en práctica de la energía nuclear. Todos estos eventos, si bien dieron sus frutos para el desarrollo de la industria y la tecnología, afectaron notablemente la salud de nuestro planeta.

Dichos combustibles dan lugar a la formación de la llamada lluvia ácida, por emanación de gases.

Si no se toman medidas de fondo con respecto a la utilización de estas formas energéticas, las consecuencias podrían ser irreversibles y harían difícil la vida en nuestro planeta.

El calentamiento global afecta naturalmente a las zonas polares con el deshielo correspondiente, aumento en el nivel de las aguas e inundaciones de zonas ribereñas. Es decir, produce caos por dónde se lo mire.

Otro tema desequilibrante es la deforestación indiscriminada. Los árboles y el verde en general son nuestro productor de oxígeno.

El bien común no es un concepto asimilado por los grandes monopolios económicos sino todo lo contrario, dan muestra de una insensibilidad extrema seducidos por el poder y la ambición desmedida, inmersos en la peor de las ignorancias.

Todos los seres humanos, sin importar edad, etnia, orientación política o nivel económico, podemos y debemos hacer algo para cuidar el medio ambiente en que vivimos.

Son muchas las personas que se preguntan cómo debemos cuidarlo. Las formas de hacerlo son múltiples. A veces con pequeños gestos, multiplicados por cientos de miles de personas, podemos colaborar y ser parte del cambio. Ahorrar el agua, cuidando de no dejar la canilla abierta innecesariamente, apagando las luces y los electrodomésticos que no están en uso, reciclar los residuos, comprar aparatos eléctricos eficientes, optar por automóviles híbridos o con combustibles alternativos.

Pueden comprarse placas termosolares, para calentar el agua o calefaccionar, sustituir las bombillas incandescentes por las de bajo consumo, que tienen una vida hasta 8 veces superior y un consumo de un 75% menor.

Regular tanto la temperatura del aire acondicionado como la calefacción a unos 21º en invierno, y a unos 25º en verano.

Tratar de evitar aquellos radiadores que sean eléctricos, ya que tienden a ser menos eficientes y son mucho más caros.

Es imprescindible que nos concienticemos acerca del compromiso que tenemos de hacer algo para proteger a nuestro Planeta Tierra, contribuyendo a conservar todos aquellos recursos fundamentales para las generaciones futuras.