Antonio Agri

Nació el 5 de mayo de 1932, en la santafesina ciudad de Rosario.

A los quince años, tuvo su debut profesional integrando un cuarteto, pero no fue en su provincia sino en la de Córdoba. En Rosario integró las orquestas de Julián Chera, Lincoln Garrot y José Sala. Además, condujo el Quinteto de Arcos Torres-Agri.

Fue otro violinista (Nito Farace, quien por décadas tocó en la orquesta de Aníbal Troilo), quien lo recomendó a Astor Piazzolla. Fue aceptado, y el debut se produjo en abril de 1962, en el Quinteto Nuevo Tango. Hoy día, esos primeros tiempos del quinteto de Piazzolla son recordados por los “fans” del bandoneonista, director y compositor como el comienzo de lo más grande, lo más revolucionario del músico marplatense. Agri siguió trabajando con Piazzolla, en el Nuevo Octeto (1963). Al mismo tiempo, participó como refuerzo en las orquestas de Osvaldo Fresedo, Horacio Salgán, Mariano Mores, y Roberto Pansera, para algunos trabajos.

En 1968, fue el violín solista de la operita “María de Buenos Aires”, de Piazzolla y Ferrer (otro momento clave en la historia piazzolleana) y en varios discos larga duración. Siguió con Ástor en el “Conjunto 9”, grabando para el sello Victor.

Su arte en el violín pudo disfrutarse en muchos lugares del mundo, pues tocó en vivo en muchas ciudades, como en Roma, en Estados Unidos, en París, en Caracas, en el Brasil, en el Uruguay, etc.

En 1974 abandonó el trabajo con Ástor para tocar en la Orquesta del Teatro Colón, y así tener el beneficio de una jubilación segura. Para alguien como él, con una formación en gran medida autodidacta respecto del violín, habrá tenido también un sabor a meta alcanzada el ser aceptado por el ámbito académico. Pero su trascendencia en la música, aquí y en el mundo, fue de la mano del tango, y él nunca se confundió respecto de esto.

En 1976 formó y dirigió el “Conjunto de Arcos Antonio Agri”, integrado por los músicos de la orquesta del Teatro Colón. El conjunto de cuerdas era una experiencia que el Mtro. Piazzolla ya había pasado algunos lustros antes, pero que se revestía con otro aura al ser vivenciada protagónicamente por un intérprete de violín, y con ya reconocida trayectoria. Luego, formó la “Camerata Antonio Agri” interpretando piezas de Piazzolla.

En la última década del siglo pasado, grabó como solista invitado con la Royal Philarmonic de Londres; en Estados Unidos acompañó al famoso chelista Yo-Yo Ma en su gira de presentación del disco “Yo-Yo Ma soul of tango”, dedicado por completo a la música de Piazzolla. Formó su propio Quinteto, con sede en París, codirigido con Juan José Mosalini y en el que hacía dúo de violines con su hijo Pablo. Completaban el conjunto Osvaldo Caló (piano), Leonardo Sánchez (guitarra) y Roberto Tormo (contrabajo). Y también fue miembro estable del Nuevo Quinteto Real, de Horacio Salgán junto a Ubaldo De Lío, Néstor Marconi y Oscar Giunta, siempre con la dirección y los arreglos del Mtro. Salgán. También, se presentó en París junto al virtuoso guitarrista flamenco Paco de Lucía.

De su faceta de compositor mencionaremos las obras “Carambón” y “SP de nada” (Sin pretención de nada), que están en su disco compacto titulado “Antonio Agri-Tango Sinfónico”, grabado apenas meses antes de su muerte. También, con aire de tango y junto a José Carli, “Kokoró Kará”, que en japonés significa “Desde adentro”, registrado en París en 1996 por el Quinteto Mosalini-Agri.

Al gran violinista rosarino se lo puede ver en la célebre película “Tango”, dirigida por Carlos Saura. Al poco tiempo del debut de ésta, Agri pelea una dura lucha contra un cáncer de colon, y muere.

Recibió tres veces el Premio Konex, en 1985, 1995 y 2005, éste último postmortem. Fue nombrado Ciudadano Ilustre de la ciudad de Rosario. Y el álbum grabado con Yo Yo Ma fue galardonado con el Premio Grammy.

En la nota publicada por el diario Página 12, en ocasión de la muerte de Agri, Julio Nudler escribió: “A los buenos conocedores les bastaran pocas notas para reconocer a Agri, sobre todo por la calidad de su sonido dulce que lo situó en la estela del mítico Vardaro, el primer gran violín que dio el tango, pero además, por sus amplios recursos técnicos que rememoran la línea virtuosística iniciada por Raúl Kaplún y que alcanzó su culminación con Francini. Los entendidos disfrutan con el intenso sabor a tango que lograba a merced de sus golpes de arco, y si lo habían visto alguna vez, imaginaban su postura desafiante, el pecho saliente y las piernas abiertas para afirmarse bien sobre la tarima”.

Antonio Agri falleció el 17 de octubre de 1998, en Buenos Aires. Sus restos fueron inhumados en el cementerio privado Gloriam de Burzaco, provincia de Buenos Aires.