El dolor y la calidad de vida

por la  Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga (Mat. Nac.16566)

El dolor es una experiencia personal y difícil de definir y de medir. Es una situación desagradable que todos hemos padecido en algún momento de nuestra vida.

El dolor produce un impacto profundo sobre la calidad de vida de quien lo padece y también en el entorno familiar y social del paciente.

Sabemos que el dolor no afecta a todos de la misma manera porque cada persona tiene su propio umbral de tolerancia.

Podemos hablar de dolores agudos y de dolores crónicos.

El agudo asusta y paraliza y requiere de una rápida atención. Las causas son muchas como así también los tratamientos.

Para muchos, el dolor crónico, que también requiere atención, es una situación máso menos permanente en sus vidas y afecta notablemente la calidad de vida.

Las personas, molestas y hasta aturdidas por este dolor que las acompaña, van cambiando su carácter, su relación con la familia, su rutina de trabajo y hasta su vida social.

Cuando el paciente se altera emocionalmente, pueden aparecer patologías psiquiátricas, como la depresión o la ansiedad, entre otras.

Otro tema a considerar es el económico, ya que las personas con dolor no pueden rendir en su trabajo y sus finanzas se ven afectadas.

Tengamos en cuenta también que el dolor, en sus distintas manifestaciones, impide el buen descanso y que quien pasa una mala noche no está bien predispuesto para empezar un nuevo día.

Cuando el dolor pasa a ser un integrante más de la familia se hace necesaria una reorganización familiar.

La contención familiar cumple un rol fundamental pero, cuando la misma no alcanza, se requiere la consulta con un profesional.