Respirar más profundamente

por la  Lic. Valeria Picandet - Psicóloga y Terapeuta Bioenergetista

En este alocado mundo en que nos toca vivir, el hombre está condenado a vivir en permanente actividad y se olvida de respirar.

La respiración inadecuada reduce la vitalidad del organismo. La mayoría de las personas tienen una respiración superficial con una elevada tendencia a contener el aliento en situaciones de estrés. Por lo general no se atribuyen las quejas de cansancio y agotamiento a una mala respiración, la cual también es responsable de la disminución en la capacidad de concentración y eficacia así como de la satisfacción completa en el plano sexual.

La respiración inadecuada produce ansiedad, inestabilidad, y tensión. Subyace a síntomas tales como la claustrofobia y la agorafobia y si la dificultad es severa puede llevar al pánico o terror. El diafragma es el primer órgano afectado por la emoción, el miedo, la angustia, sólo la alegría lo libera.

¿Por qué respiramos mal? porque respirar crea sentimientos y las personas tememos sentir y algunas cosas olvidadas pueden resurgir cuando se libera un diafragma (la tristeza, irritación, temor, etc.). La represión de cualquier sentimiento provoca cierta inhibición de la respiración por lo tanto no es posible suprimir la represión hasta que no se haya restablecido totalmente la respiración.

En la personalidad neurótica la perturbación típica de la respiración se presenta de la siguiente forma: el diafragma y el abdomen están relativamente libres y el pecho está inmovilizado (en posición expandida) ya que le resulta difícil espirar completamente porque soltar el aire se experimenta como una entrega, un abandono del control.

La respiración normal o sana es unitaria y completa. Comienza con un descenso del pecho y un movimiento hacia afuera del abdomen, produciendo una sensación de flujo por la parte anterior del cuerpo que termina en los genitales. Hay un leve movimiento de la pelvis hacia atrás en la inspiración y luego hacia adelante en la espiración. La onda de excitación asociada a la respiración se extiende a todo el cuerpo sólo a través de la respiración abdominal, por ello la profundidad de la respiración (que se mide por la longitud de la onda respiratoria) es un reflejo de la salud emocional de la persona.

Hay diversas técnicas y/o prácticas a las que podemos acudir para mejorar nuestra capacidad de respirar, pero el primer paso es darnos cuenta de que no lo estamos haciendo bien.

En la terapia bioenergética se busca la realización de ejercicios que relajan las tensiones musculares y estimulan la respiración. Al hacerlos pueden aparecer sensaciones de hormigueo y eventuales mareos, considerados estos como una señal de que el cuerpo se ha sobrecargado de oxígeno que no puede aprovechar. Estas sensaciones irán desapareciendo en la medida que el paciente aumente su capacidad de tolerar niveles más altos de oxígeno y de excitación. Liberar la respiración es una primera etapa hacia la comunicación con uno mismo y con los demás.