Ataque de Pánico

por el Lic. Marcelo Fraga - Psicólogo

Si bien el término ataque de pánico (panic attack, en inglés) parece referirse a una aparición repentina y paralizante de pánico, lo cierto es que la forma en que se presenta es muy diferente en unas personas y en otras.

En muchos casos no es una aparición repentina sino que es un proceso de malestar generalizado que va en aumento hasta parecer que toma todo el cuerpo con un malestar tan tremendo que la persona siente que, si no hace algo pronto, se va a morir.

A esta patología generalmente se la relacionaba con problemas actuales de la vida cotidiana; al parecer, la persona estaría sometida a ciertas presiones que terminan generando una ruptura de su estabilidad psíquica, pero lo cierto es que no todas las personas sometidas a presión tienen ataques de pánico.

En los últimos tiempos se ha encontrado que existe una relación entre la personalidad de base de las personas y la posibilidad de la aparición de estos ataques.

En términos generales diríamos que estos pacientes tienen, en sus historias personales, algunos momentos vividos de forma traumática. Esos momentos no siempre están en sus recuerdos.

Dada la fragilidad del sistema anímico de los seres humanos, esta patología no debería tratarse con una psicoterapia tradicional, como si fuese un problema de angustia.

En el ataque de pánico interviene no solo el sistema de pensamientos, sino también el sistema simpático y parasimpático.

Para un tratamiento más efectivo, deben utilizarse intervenciones que provienen del campo de la neuropsicología y de la psicología cognitiva.

Se estima que una de las mayores dificultades a afrontar en este tipo de terapias es cómo tratar con el paciente el esquema de creencias que gobierna sus pensamientos. Dado que finalmente somos lo que pensamos, nuestro cerebro actuará sobre nuestro cuerpo en base a ello. Y eso, sin darnos cuenta, incide sobre nuestra salud o enfermedad.

Por último, quiero escribir una frase que se la he escuchado a un profesor, hace muchos años en la facultad:

Cuidado con lo que piensas, porque de ello dependerán tus sentimientos.

Cuidado con lo que sientes, porque de ello dependerán tus creencias.

Cuidado con lo que crees, porque de ello dependerán tus acciones.

Cuidado con tus acciones, porque de ello dependerá tu futuro.

Y en tu futuro necesariamente estará tu cuerpo.

Por tanto, debemos cuidar nuestros pensamientos, porque en ellos está nuestra esencia.