Prevención de la anemia

La anemia es considerada una enfermedad oculta y silenciosa. Sobre todo cuando se debe a pérdidas crónicas de sangre, como las menstruaciones abundantes. Su aparición es lenta y progresiva: esto hace que la mayoría de las veces no presente síntomas, porque el cuerpo se va adaptando.

Los síntomas más comunes son: cansancio, debilidad, sueño excesivo, falta de concentración y memoria, irritabilidad,  palidez y sequedad de la piel, caída del cabello, uñas quebradizas; palpitaciones, dolores de cabeza, hormigueo en piernas y manos, desmayos, dificultades respiratorias. Como se ve, pueden ser confundidos con los de otras enfermedades o situaciones, por lo que en el diagnóstico de la anemia es muy importante investigar la duración de los síntomas, padecimientos de fondo del paciente, historia familiar. No hay que precipitarse al momento en que aparezcan los síntomas.

Para prevenir la anemia una buena nutrición es fundamental y se recomienda agregar alimentos ricos en vitaminas y minerales como carnes rojas, hígado, pollo, pescados, cereales, pan enriquecido con hierro, papas, zanahorias, tomate, brócoli, almendras y mariscos.

La vitamina C ayuda en la absorción de hierro por lo que se recomienda tomar jugos de frutas cítricas y evitar: bebidas de soda, antiácidos, y calcio y fósforo de la leche, té negro y café con cafeína; estos elementos interfieren con la absorción de hierro en el aparato digestivo.

Las frutas deben consumirse naturales y los vegetales cocinados livianamente porque el calor destruye el ácido fólico.

El aumento en el requerimiento de hierro durante el embarazo, para satisfacer las necesidades del feto para su propia formación de glóbulos, incrementa el riesgo de anemia, por lo que debe testearse al comienzo del embarazo el hematocrito y la hemoglobina en todas las mujeres. Es conveniente repetir estos estudios al comienzo del tercer trimestre para verificar la necesidad de aporte extra de hierro y ácido fólico.

También durante la gestación se recomienda tomar medicamentos de hierro en forma preventiva, según indicaciones del médico.

Después del nacimiento del hijo, la mujer sigue estando muy expuesta a padecer anemia; no debe descuidar el control de su salud luego del parto, ya que debe estar sana y con fuerzas para poder amamantar y cuidar a su bebé.