Contra la trata de personas

Últimamente nos estuvimos enterando de nuevos detalles y modalidades en el terrible delito conocido como “trata de personas”, el mismo que décadas antes se denominaba “trata de blancas”, pero que sintetiza lo que debería llamarse “secuestro, esclavitud sexual y prostitución forzada”. Tanto en correos electrónicos, como en informes televisivos y en algunas charlas cotidianas y/o radiales, informan que están secuestrando a jovencitas, por ejemplo, a la salida del subte, cuando van o vuelven de la universidad, etc. Puede suceder de noche, pero ya no exclusivamente: lo hacen a plena luz del día. Hacen todo un seguimiento, una inteligencia previa, aprovechando la desatención de las que luego serán atacadas. En algunas ocasiones, incluso, apelan a la ética de estas chicas, por ejemplo mediante la trampa de una falsa señora mayor que en la calle simula tropezarse, la joven se acerca a ayudarla y entonces la falsa anciana y otro/s sujetos la retienen diciéndole que no grite ni haga nada, y la llevan hasta un vehículo tipo combi, que suele ser negro o blanco. Gracias a Dios, algunas chicas con mucho valor y entereza logran zafarse, y en un rayo de inspiración y coraje, corren, buscan ayuda.

Un caso. Según cuenta una mujer en un e-mail (mantenemos en reserva el nombre), una chica de unos 20 años esperaba el subte en el andén de subte D desde el centro hacia Palermo. Al lado había un muchacho. Se acerca un tipo de unos veintipico de años que se mete, casi empujando, entre el chico y la chica. No llama la atención, porque es muy frecuente que la gente intente entrar en el subte de cualquier manera. Molesto el muchacho que estaba en el andén, ve como del lado de la chica se acerca un hombre, viejo, hablando en italiano con un celular en la mano. El hombre le pide a la chica que por favor le lea el mensaje porque él no puede verlo bien. La chica se acerca, trata de ver el mensaje. El hombre le insiste para que tome el teléfono. Para todo esto, el pibe que se había metido entre los dos, medio empujando, se coloca detrás de la chica. Cuando ella agarra el teléfono, el pibe le levanta la remera y le apoya algo en la espalda. La chica pierde el conocimiento en el momento y cae, el tipo que estaba atrás de ella, hace como que la sostiene y delicadamente la apoya en el suelo. En ese momento, ante los ojos atónitos del chico que había estado en el andén desde el principio, surge desde atrás un policía de civil que identificándose, hace una maniobra y le sujeta el brazo al que se hacía el “inocente” que “rescataba” a la chica. A los gritos llama al personal de Metrovías y entre todos reducen al tipo y al viejo. La chica seguía inconsciente en el piso.
La mujer que escribe el mensaje alertando sobre el caso cuanta lo que fue dilucidando: “Ni el chico testigo ni yo entendíamos muy bien qué era lo que buscaban. ¿Robarle el morral? No. ¿Para qué la durmieron? Se lo comenté a una médica que de esto sabe algo, y me dijo: No querían robarle nada, son tratantes de mujeres. Seguramente el policía no estaba ahí de casualidad, sino que era parte de una investigación, de un control. A la chica le aplicaron, sin duda, un componente que le baja la presión al mínimo, hubiesen dicho que era un familiar/la novia/la prima y que ellos se hacían cargo. Así se la llevaban”. Si el control policial no hubiese estado allí y actuado oportuna y efectivamente, nunca más hubiesen visto a la chica.
El 12 de setiembre se conoció una noticia según la cual rescataron a cinco menores, de entre 12 y 16 años, de las garras de una de estas mafias. Las adolescentes estaban retenidas una vivienda de las afueras de Posadas, y fue la policía de Misiones que en el operativo las rescató y además pudo detener a siete personas, tres mujeres (de 18, 21 y 31 años) y cuatro hombres (de 27, 31, 32 y 36), quienes ocupaban la casa en forma transitoria. En la vivienda se secuestraron teléfonos celulares, documentación y prendas de vestir, presuntamente de las víctimas. Los efectivos encontraron una combi Mazda E1600, que había sido acondicionada para prostituirlas.

Las investigaciones habían empezado el día anterior, estuvieron a cargo de la División Trata de Personas de la policía provincial y la Secretaría de Apoyo en Investigaciones Complejas del Poder Judicial.

La situación general del tema. El 19 de agosto, el ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación reportó que más de 700 personas que eran sometidas por redes de explotación sexual o laboral fueron rescatadas en los primeros siete meses de 2012.

En 300 allanamientos realizados en diferentes puntos del país fueron rescatadas 434 personas que eran sometidas sexualmente, mientras que otras 278 eran sometidas a explotación laboral.

El informe sostuvo en esa oportunidad que las víctimas asistidas por el Estado nacional suman 3.465 desde la sanción, en 2008, de la Ley para la Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas.

De las personas rescatadas 627 eran mayores y las 85 restantes menores de edad. Del total, 344 víctimas eran argentinas nativas, y 368 extranjeras.

Tal como reflejan los párrafos anteriores, en lo últimos años las autoridades vienen tomando este grave problema con mayor seriedad y enfrentándolo con mejores acciones. Sin duda falta mucho aún: esta problemática requiere un esfuerzo constante y parejo, dado que la trata de personas y prostitución forzada es una actividad muy atractiva porque da 100% de ganancias, y además se mueve plenamente en la ilegalidad, con la consecuente evasión total de impuestos. Además, las redes de trata tienen vinculación entre sí, incluso con las de otras partes del mundo; es algo que está presente en mayor o menor medida, en muchos países del mundo, incluso los europeos.

Es auspicioso que desde el Estado se haya empezado a enfocar correctamente el tema, en el camino de ir erradicando esta nefasta actividad que socava los cimientos sociales. Sin duda este cambio fue obligado porque primero fue la sociedad misma la que se tomó conciencia de la magnitud del problema. Tanto es así que hace pocos años se realizó con gran éxito una telenovela nocturna en la que había un caso muy parecido (casi como “inspirado en”) al de Marita Verón, la joven madre tucumana que fue secuestrada por una red de trata, que aún sigue sin aparecer, y que actualmente están en pleno juicio oral los acusados del caso. La Sra. Susana Trimarco, madre Marita, que logró llegar a este juicio gracias a que no se quedó quieta sino que salió a buscar ella misma a su hija por los prostíbulos encubiertos de varias provincias (haciéndose pasar por negociante de mujeres), y que logró liberar a muchas chicas, a través de su propia ONG y toda su actividad, recientemente se supo que está aceptada oficialmente como Candidata al Premio Nobel de la Paz.

Para la redacción de esta nota se tomaron como base un mensaje de correo electrónico y una noticia de www.clarin.com del 13/9, que a su vez se basaba en un cable de agencia DyN.