La soledad

por la  Prof. Estela González (docente de piano y música)

        Segunda Parte (continuación de nota iniciada en junio)

La soledad tiene muchas caras, es angustiante cuando pasa a ser algo permanente y el individuo pierde contacto con las personas de su entorno. Sin embargo, en muchas ocasiones, constituye una oportunidad para conocernos a nosotros mismos y nuestras circunstancias, para reflexionar sobre nuestra relación con los demás, e incluso para entender las cosas.

La soledad es una oportunidad para definir mejor nuestra personalidad, superar las crisis, mejorar la concentración y la creatividad. ¿Cómo puede ayudarnos la música a aceptar la soledad y a utilizarla positivamente? Por ejemplo, es muy difícil crear música si no se está solo y concentrado. Chaikovsky también tuvo que soportar un destino difícil. Su vida estuvo marcada por las presiones de una sociedad intolerante, y su propia sensibilidad, casi patológica, le hacía huir de las personas y especialmente de las reuniones sociales. La soledad y su arte, gracias a su admirable disciplina, le permitieron percibir las emociones más delicadas. Con frecuencia buscó consuelo en la naturaleza. Construyó un mundo interior seguro y organizado, que se convirtió en su fuente de fuerza e inspiración.

Sueños de invierno es la primera Sinfonía que empezó justo a su llegada a Moscú. Hace referencia a una experiencia paisajísica concreta: dos años antes del estreno, había ido con un amigo a una zona solitaria, cerca del lago Ladoga, y la grandiosa belleza de la naturaleza del norte de Rusia le inspiró este lento movimiento, un himno íntimo, contenido y encubierto, a la soledad.