Reanimación cardiopulmonar básica  en niños de 1 a 8 años

La reanimación cardiopulmonar (RCP) es el conjunto de maniobras que se realizan para asegurar el aporte de sangre oxigenada al cerebro. Es fundamental que se realice de una manera rápida, exacta y eficaz.

Consiste en: respiración boca a boca, para suministrar oxígeno a los pulmones; y compresiones cardíacas, las cuales mantienen la sangre circulando.

Es un procedimiento de salvamento que se lleva a cabo cuando la respiración o los latidos cardíacos han cesado, como en casos de ahogamiento o asfixia. La RCP puede salvar vidas, sobre todo si la persona que la realiza está bien entrenada.

En primer lugar hay que hacer un diagnóstico del nivel de conciencia de la persona, para eso se le estimula preguntándole si se encuentra bien y se le mueven por los hombros para ver si reacciona. Si la persona está inconsciente se solicitará que una persona pida ayuda, mientras nosotros nos quedamos atendiendo a la víctima.

Se puede presentar daño cerebral o la muerte en unos pocos minutos si el flujo de sangre en un niño se detiene. Por lo tanto, se debe continuar con estos procedimientos hasta que los latidos y la respiración retornen o llegue ayuda médica.

La lesión cerebral permanente comienza después de 4 minutos sin oxígeno y la muerte puede ocurrir en tan sólo 4 a 6 minutos más tarde.

Los pasos a seguir son:

Verificar si hay respuesta. Sacudir o pellizcar al niño suavemente. Observar si se mueve o hace algún ruido.

Si no hay respuesta, pedir ayuda. Envíe a alguien a llamar al número local de emergencias; no se debe dejar al niño solo para ir personalmente a llamar al número local de emergencias hasta que se le haya practicado RCP aproximadamente por dos minutos.

Colocar al niño cuidadosamente boca arriba. Si existe la posibilidad de que el niño tenga una lesión en la columna, dos personas deben moverlo para evitar torcerle la cabeza y el cuello.

Abrir la vía respiratoria. Levantar la barbilla con una mano. Al mismo tiempo, inclinar la cabeza hacia atrás empujando la frente hacia abajo con la otra mano.

Observar, escuchar y sentir si hay respiración, poniendo el oído cerca de la nariz y boca del niño. Observar si hay movimiento del pecho.

Si el niño no está respirando: Cubrir firmemente con la boca del adulto la boca del niño. Cerrar la nariz apretando con los dedos. Mantener la barbilla levantada y la cabeza inclinada.

Dar 2 insuflaciones boca a boca. Cada insuflación debe tomar alrededor de un segundo y hacer que el pecho se levante.

Realizar compresiones cardíacas: Colocar la base de una mano en el esternón, justo debajo de los pezones. Mantener la otra mano en la frente del niño, sosteniendo la cabeza inclinada hacia atrás. Aplicar presión hacia abajo en el pecho del niño de tal manera que se comprima entre 1/3 y 1/2 de su profundidad. Realizar 30 compresiones, permitiendo cada vez que el pecho se levante completamente. Estas compresiones deben efectuarse de manera rápida y fuerte sin pausa. Dar 2 insuflaciones más. El pecho debe elevarse.

Continuar la RCP (30 compresiones cardíacas, seguidas de dos insuflaciones y luego repetir).

Las compresiones se hacen con una mano. Las ventilaciones se hacen sin dar soplidos grandes, completos y fuertes.

Después de aproximadamente 2 minutos de RCP, si el niño aún no presenta respiración normal, tos o algún movimiento, dejarlo solo (si no hay alguien más) y llamar al número local de emergencias.

Repetir la respiración boca a boca y las compresiones cardíacas hasta que el niño se recupere o llegue la ayuda.

Si el niño comienza a respirar de nuevo por sí mismo, se debe colocar en posición lateral de seguridad, verificando periódicamente la respiración hasta que llegue la ayuda.