Agustín Magaldi
“La Voz Sentimental de Buenos Aires”

En noviembre reseñamos a Hugo del Carril; ahora recordamos a Magaldi, otro de los mayores Cantores Nacionales.

Durante muchos años hubo controversia acerca del lugar y fecha de nacimiento de Agustín Magaldi. Sin embargo se ha llegado a la conclusión de que lo más probable es que haya nacido el 15 de agosto de 1900 en la localidad de Casilda, provincia de Santa Fe. Parte de la confusión previa podría ser debido a que hubo otro Agustín Magaldi, nacido el 1º de diciembre de 1898 y bautizado en una parroquia de la ciudad de Rosario, un hermano que murió, y al nacer el bebé que ahora nos ocupa, tal como era costumbre, le pusieron el mismo nombre del hermanito fallecido.

Sus progenitores eran inmigrantes italianos: Carlos Magaldi y Carmen Caviello. La familia se completaba con sus hermanos: Blas, Pascual, Emilio y Cristina. En su casa eran afectos a la música lírica; era una constante que se escuchara por allí los discos de Titta Ruffo y Enrico Caruso, los grandes líricos de la época.

Mamá Carmen, tras quedar viuda, tuvo un segundo matrimonio del que nacieron dos medio hermanos del cantor: Antonio y Carmen Tello.

Desde joven Agustín estudió canto lírico, lo que sin duda marcó su estilo personal en su futura carrera en la canción popular. Su afinidad con la lírica era tal que, según se cuenta, no le resultó fácil decidirse por la canción popular. En lo lírico, participó en las compañías de los conservatorios de Rosario y Santa Fe, donde cantó algunas veces, entre 1918 y 1919.

Un tiempo después, en Rosario, tuvo ocasión de perfeccionar su canto con el Mtro. Nicolás Mignona, de la compañía de Enrico Caruso (¡nada menos!), que se había radicado en esa ciudad santafesina durante una gira del gran cantante italiano. Se cuenta que Mignona le aconsejó viajar a Italia para tomar lecciones en la Scala de Milán, pero Magaldi no lo pudo hacer, por razones económicas, y seguramente ese impedimento habrá incidido para que la lírica pierda la posibilidad de sumar a un cantante argentino, pero también para que al mismo tiempo la música popular argentina ganase a Agustín Magaldi.

En los inicios en lo popular usó como nombre la variante Agustín Galdi (es decir, quitando la primera sílaba de su apellido). Con otros muchachos de la zona, formó la Troupe Volpi-Galdi, y actuaban en localidades santafesinas como Carcarañá, Firmat, y la misma Casilda. Más adelante el grupo se reconstruyó, pero ya con el nombre Los Galdi, y con mayor lucimiento de Agustín, que se acompañaba con la guitarra. Había seguido las enseñanzas de este instrumento de parte de Pedro Manuel Eguía, padre del cantor Héctor Palacios, integrante del grupo.

Trabajó integrando tres dúos más pero se le hacía difícil progresar sin venir a Buenos Aires. Se dice, como un rumor nunca confirmado, que había venido una vez, previa a su famosa llegada de 1924; aquel primer intento habría sido incentivado por Gardel, pero lo único seguro es que no había tenido suerte. La llegada definitiva se dio con un gran cambio de fortuna: se fue a probar a la casa Victor, la importante discográfica, donde no gustó, pero allí tenía un poder de decisión Rosita Quiroga, ya una popular cancionista, que encontró una hábil forma de forzar a sus “superiores” en la firma:  además de debutar como dúo el 9 de julio desde los estudio de L.O.Y. Radio Nacional (la precursora de Radio Belgrano) hizo grabaciones junto a Magaldi, conformando dúo, como un gato, una zamba, una cueca y una tonada. Rosita, su gusto y su olfato no fallaron, porque el nuevo cantor se ganó al público. Apenas 4 ó 5 meses después de esas grabaciones, ya Magaldi conformó el que fue su último dúo: Agustín Magaldi-Pedro Noda; de nuevo dúo de ambas voces masculinas, tal como le indicaron los directivos de la Victor, porque era un imperativo de la época. El  5 de mayo de 1925 grabaron su primera placa. Como dato curioso vale citar que el 30 de setiembre del mismo año, en Rafaela, Gardel y José Razzano dieron por concluida su etapa de dúo. Dato curioso visto desde hoy, pero en aquel momento habrá sido importante para el dúo que estaba empezando con muy buena recepción de público y mejores perspectivas. El gran éxito de Magaldi y su dúo fue muy positivo para Rosita Quiroga, porque además de lo afectivo que se jugaba allí, le sirvió para apuntalar su posición de influencia en la discográfica. Y el éxito se mantuvo por unos cuantos años más.

Pedro Noda, cantor del barrio de Mataderos era la segunda voz ideal para la tonalidad de Agustín y desde entonces se fue reafirmando como uno de los mejores dúos de todos los tiempos.

En esta nueva etapa Magaldi despuntó el oficio de compositor, junto con Noda. Algunos títulos de tangos que crearon y cantaron son: “De punta y hacha”, “Trapo viejo”, “Allá en el bajo”, “La que nunca tuvo novio”, “Vagabundo”, “Dios te salve m’hijo”, “Mi único tesoro”, y claro, también “El penado 14”. También la zamba “De mi tierra criolla” (zamba) y los valses “Yo te recuerdo, madre” y “Mis delirios”.

Pero Magaldi también compuso tangos en solitario, como “Levanta la frente”, “Mañana es mentira”, “Honor gaucho”, “Libertad” y “No quiero verte llorar”. También obras en otros géneros, como los valses “Sonata” y “¿Quién eres tú?”, el estilo “El huérfano y el sepulturero” y la marcha “El negro de San Martín”.

Agustín, además de cantar en dúo lo hacía como solista, incluyendo grandes tangos a su repertorio. Los guitarristas iniciales del dúo fueron Enrique Maciel y José María Aguilar. En 1926 Genaro Veiga y Rosendo Pesoa. En 1927 Pesoa y Rafael Iriarte y en 1928 Diego Centeno y Ángel Domingo Riverol.

Luego de varios años de notable éxito creando música, trabajando en contrato con la Victor, Magaldi inició grabaciones con Brünswick, otra grabadora de la época. Del registro inicial en la nueva compañía se imprimieron más de 50 mil discos, ¡solamente de esa primera grabación! Luego con “El penado 14” lograron otra repercusión impresionante en el público, que se tradujo en importantes ganancias económicas. Sus guitarristasen esta etapa son Diego Centeno y Juan Spumer. Se presentan en radio y, durante varias temporadas consecutivas, en el Cine Real.

En Brunswick Agustín colabora como estribillista en discos especiales con las orquestas Donato-Zerrillo, Típica Brunswick, Ricardo Luis Brignolo y Osvaldo Fresedo.

En 1933 el dúo, junto a las guitarras de Centeno, Spumer y Colia, vuelve a la casa Víctor y realizan una gira por Chile. Dos años después, participan en la película "Monte criollo" donde aparecen interpretando “Mi sanjuanina”. Pero poco después el dúo se disuelve definitivamente; fueron diez intensos años de grandes éxitos.

En su etapa solista Magaldi pudo compartir con el público nuevos temas resonantes, de los cuales varios son de sus grabaciones más recordadas: “Acquaforte”, “Consejo de oro”, “Jorobeta”, “Alma mía”, además de “Nieve”, la canción con inspiración rusa. Fue en esta época que adquirió el mote artístico “La Voz Sentimental de Buenos Aires”, de parte del locutor de radio Dupuy de Lome. En esta etapa lo acompañaban las guitarras de Centeno, Ortiz, Francini, Carré y el arpa de Félix Pérez Cardoso. Vale mencionar que Pedro Noda tras la separación formó un nuevo dúo, con Carlos Dante.

Respecto de su aspecto de vida de pareja, lo más “famoso” y “mediático”, aunque no por eso más claro, es su relación con Eva Duarte (luego la esposa del Presidente Perón), que fue una relación breve; siempre se dijo que fue él quien la trajo a Buenos Aires, desde Junín. Luego tuvo un fugaz noviazgo con una muchacha que conoció en Córdoba, Facunda Miserandino; se casaron y el matrimonio tampoco duró mucho; sin embargo, fruto de esa relación quedó un hijo del mismo nombre: Agustín Magaldi, que llegó a cantar y hacer una carrera con un registro de voz y un repertorio “demasiado” parecido al de su padre.

En 1938 lo convocaron y protagonizó una película, “Petrushka”, inspirada en la canción homónima de Retta, Dumont y Pracánico; allí, vestido de gaucho, le cantaba al personaje de campesina rusa que encarnaba la actriz Kate Kay. Eran cosas que estaban de moda por aquella época.

El mismo año, el 17 de agosto, había actuado en las radios Belgrano, Mitre y Porteña, y comenzó a sentir algunas molestias. Eso no era extraño, porque el cantor desde muchos años antes siempre había tenido problemas hepáticos, con cólicos dolorosos, pero después de un reposo los mismos se atenuaban. Era débil en ese aspecto. A comienzos de septiembre, su clínico de cabecera el Dr. Pedro Goyena, a partir de malestares más seguidos, lo interna en el Sanatorio Otamendi, por el cuadro agudo. Deciden operarlo. Parecía que la intervención a cargo del Dr. Pedro Valdez había sido un éxito, pero tras 48 h, el cuadro se agravó.

Agustín Magaldi falleció el 8 de Septiembre de 1938. Tenía sólo 39 años. Esta noticia fue un duro golpe para los porteños, que aún no se recuperaban de la pérdida del Zorzal Criollo (Carlos Gardel, 3 años antes), sus restos fueron velados en el Luna Park y llevados al panteón de SADAIC en el cementerio de la Chacarita.

Desde 1974 nuestra ciudad lo recuerda con una calle en su nombre. Un tramo de la calle Monasterio, en Barracas, se llama “Agustín Magaldi”. Un merecido homenaje para un cantor que le dio calidad al Tango, y sigue en el recuerdo, más allá de las modas.