Se presentó en Buenos Aires la cantante Joss Stone

Desde un tiempo a esta parte, estamos en una oleada gigante de visitas de artistas “que vienen de afuera”, de distintos lugares del mundo y, sobre todo, “para todos los gustos”, como suele decirse. Los escenarios donde se presentan también son muy variados, de acuerdo a la capacidad de convocatoria y la disponibilidad.

Pero hay un caso en especial que quiero resaltar. Recientemente tuvimos ocasión los porteños de ver y escuchar en nuestra misma ciudad, sin mediación de videoclips ni televisaciones, de la música y el arte de una artista “de aquellas”. Me estoy refiriendo a Joss Stone.

Joscelyn Eve Stoker, nacida el 11 de abril de 1987 en Inglaterra (más precisamente en el portuario pueblo de Dover) y conocida internacionalmente por su nombre artístico Joss Stone, había generado una gran expectativa en el público argentino, y el concierto brindado en el Luna Park el 22 de noviembre fue suficiente, con su casi hora y media de duración, para dejar sentadas las bases de una relación muy especial de los fans argentinos con ella. Esta joven (tiene 25 años) tiene poco más de 10 años de carrera, pero son diez años muy intensos, con creación constante de música y éxitos; 7 discos editados, incluido “The soul sessions (vol. 2)” de este año, y el disco de “Superheavy” de 2011, en el que es una de las figuras protagonistas de este nuevo proyecto artístico de Mick Jagger (un álbum transgénero, con música que va desde el reggae, pasando por la balada y hasta la música india) del cual prometen un segundo álbum.

El compositor y productor discográfico de soul y R&B, Smokey Robinson, impresionado al conocerla, la llegó a rebautizar como “Aretha Joplin”, combinando el nombre con el apellido de dos de las más grandes cantantes de soul y blues de fines de los sesentas, Aretha Franklin y Janis Joplin.

Ahora en Buenos Aires, Joss pudo presentar varios de los temas de su disco de este año, titulado “como de la misma serie” de su álbum debut (The soul sessions) de 2003.

El encuentro musical del jueves 22 estuvo sostenido por una banda con sonido muy bien logrado, y en el cual el mayor lucimiento individual estuvo marcado por algunos solos de guitarra (tocó tres tipos diferentes de guitarra). Es un dato interesante señalar, dado que la música de Joss tiene claras fuentes e influencias de la música negra, que esto se ve reflejado en la composición de la banda: de los 10 músicos que componen la misma, 6 son de la misma raza que Aretha Franklin (contando a los 3 coristas -o backing vocals- de gran importancia en este show) y 4 son de la misma que Janis Joplin, lo cual sumando a Joss daría un empate en 5 unidades de cada color de piel. Una curiosidad, pero tal vez ayude a entender la concepción musical y humana de la actividad de esta artista.

En un Luna Park casi repleto de gente y con un ambiente burbujeante, fueron deslizándose temas de su nuevo álbum como por ejemplo “Give More Power To The People” (con el que abrieron el show), “While You're Out Looking For Sugar”, “Teardrops”, “Stoned Out Of My Mind”, “Sideway Shuffle”, además de temas de otros momentos de su carrera.

A ella se la vio muy suelta, de muy buen humor, todo el tiempo. Tiene un encanto especial. Aunque es bella pero de un modo no tan llamativo, mostró una personalidad fresca, sonriente, predispuesta al feedback con el público, con toques naïf (“ingenuos”) en muchos momentos. Trató de hacer participar al público, que cantemos, pero el resultado no fue tan bueno como muchas otras veces, tal vez porque los fraseos musicales que ella pedía no son lo que el público argentino está acostumbrado a cantar, aunque los escuche. Igual ella no cambió su actitud. Tampoco la cambió cuando debió hacer varios intentos antes de poder terminar un tema con final emotivo, debido a la efusividad del público: dio la impresión de que se quejó un poco, tratando de explicar (en inglés) que el tema debía terminar suave y emocional, a diferencia de muchos otros del show, y que no la estaban dejando, pero lo hizo de un modo tan simpático y risueño, que la palabra “queja” tal vez sea sólo una interpretación errónea.

Otra curiosidad es que apareció al mismo tiempo que la banda, al contrario de lo que muchas veces sucede en caso de solistas, que la banda arranca tocando y luego de unos cuantos compases aparece el cantante, la estrella. Pero más aún: nunca dejó a la banda tocando sola (por ejemplo, para tomarse un descanso y hacer un cambio de ropa) más que por unos pocos segundos. Estuvo los casi 90 minutos corridos como una más de la banda, actuando con el mismo vestido “hippie-chick” (estilo hippie estilizado-modernizado) en la gama del azul, con sólo un símbolo de la paz grande colgando, y descalza. Desde el punto de vista de la puesta en escena, todo fue muy simple, sin estridencias ni nada especial: evidentemente la intención es que la música no deje nunca de ser el centro y razón principal de la propuesta de Joss, al contrario de mucha de la música de consumo masivo hoy día. Joss y la banda salieron del escenario sólo por un un minuto o dos, previo a volver a entrar y hacer el único bis que ofrecieron.

Wikipedia describe a Joss como “destacada cantante y compositora inglesa de soul, R&B y blues, famosa por su expresiva y emotiva voz de mezzo-soprano”. Y entre tantos datos, agrega que ha vendido más de once millones de copias a nivel mundial, lo que la ubica como una de las artistas más exitosas de su generación. Es la artista británica más joven en recibir un Brit Award, y la de menor edad en tener un álbum número uno en el Reino Unido. Su talento ha sido reconocido por la industria discográfica estadounidense e inglesa, y galardonado con variadas nominaciones, dos premios Brit Awards y un Premio Grammy.