Los abuelos y sus familias

    por la  Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga (M.N. 16566)

Envejecer no siempre es un problema, ya que muchas personas mayores disfrutan más de la vida en esta etapa que en los años de juventud.

Si la salud los acompaña, pasean solos o con el grupo de jubilados del centro adonde concurren, disfrutan de sus nietos, y por qué no también de sus bisnietos.

Como las expectativas de vida son cada vez mayores, encontramos con frecuencia familias de cuatro generaciones y advertimos una dinámica muy especial. La buena comunicación es la clave para una buena relación familiar.

Debemos aprender a escuchar para entender y decodificar las necesidades de nuestros padres mayores. Resolverles cuestiones financieras, saber realmente qué tipo de atención y servicios necesitan y enterarnos qué es lo que realmente les interesa. Nuestros adultos mayores necesitan soluciones en vez de problemas.

A veces la relación entre las personas de edad y sus familias no es como ellos la desearon, y les resulta difícil encontrar soluciones y respuestas a las demandas de cada parte.

Cuando las “familias envejecen” se producen cambios en la organización familiar. Los hijos ya no van a estar cuidados por sus padres y es entonces cuando los roles se invierten y pasan a ser ellos los cuidadores de sus padres.

Todos estos movimientos de cambio pueden llegar a generar conflictos si no hay buena predisposición y buena comunicación.

Debido a la brecha generacional que los separa aparecen diferencias que originan malestar y angustia. No se trata de saber quién tiene la razón, porque cada uno tiene su razón y sus motivos para tenerla.

Los acuerdos se deben dar de ambas partes, porque el adulto mayor puede cambiar siempre que el entorno tenga también la capacidad para cambiar.